Podés sentir objetos sin tocarlos: un estudio amplía los límites del tacto

Investigadores demostraron que el tacto puede anticipar la presencia de objetos ocultos bajo la arena a casi 7 cm, una capacidad que desafía la idea tradicional del sentido.

10 de febrero, 2026 | 14.33

El tacto, uno de los sentidos más directos y reconocidos, podría tener una capacidad mucho más sorprendente de lo que se creía. Un estudio reciente liderado por científicos de la Queen Mary University of London y University College London reveló que los humanos pueden detectar objetos enterrados en la arena sin necesidad de tocarlos.

Esta investigación, presentada en la IEEE International Conference on Development and Learning, desafía la noción tradicional de que el tacto solo ocurre cuando la piel entra en contacto directo con un objeto. Según los autores, existe una sensibilidad táctil a muy corta distancia que permite anticipar la presencia de obstáculos bajo materiales granulares.

La tarea de localizar objetos ocultos en arena es compleja, ya que este material no se comporta ni como un sólido ni como un fluido, sino como un sistema de partículas con transmisión irregular de fuerzas. Por eso, el sentido visual resulta poco útil y el tacto se vuelve la herramienta principal para detectar lo invisible.

Para investigar este fenómeno, el equipo diseñó un experimento con 12 voluntarios que introducían su dedo índice en una caja con arena seca y lo movían lentamente siguiendo una ruta marcada por luces LED. En algunos casos había un cubo enterrado y en otros no. La consigna era detener el movimiento justo al percibir la presencia del objeto, antes de tocarlo.

Los detalles de los resultados de la investigación 

Los resultados fueron reveladores: las personas lograron detectar con un 70,7 % de precisión la existencia del cubo a una distancia promedio de 6,9 centímetros. Este margen se acerca al límite máximo predicho por modelos físicos sobre la interacción entre el dedo y la arena.

El estudio explica que, al mover el dedo, se crea una zona de desplazamiento en la arena. Si un objeto se encuentra dentro de esta área, la resistencia y las fuerzas que llegan a la piel cambian sutilmente. El cerebro interpreta estas señales extremadamente leves como una señal anticipatoria de contacto.

Lejos de ser un sentido nuevo, esta capacidad representa una ampliación de los límites del tacto humano, que funciona como un sentido activo que integra información durante el movimiento y ajusta la percepción en tiempo real.

Para contrastar estos hallazgos, los investigadores desarrollaron un sistema robótico con un brazo articulado y un sensor táctil similar a un dedo humano. Aunque el robot pudo detectar objetos a distancias parecidas, su precisión fue mucho menor, con un 40 % debido a numerosos falsos positivos, lo que resalta la eficacia única del cerebro humano para discriminar señales reales del ruido de fondo.

Los científicos advierten que este descubrimiento no implica percepción extrasensorial ni capacidades misteriosas, sino que se basa en principios físicos conocidos y en la avanzada sensibilidad de los mecanorreceptores cutáneos combinados con el procesamiento cerebral.

Esta capacidad se basa en interpretar cambios sutiles en la arena.

Entre las posibles aplicaciones, esta investigación abre puertas para mejorar sensores táctiles en robótica, especialmente en entornos donde la visión es limitada, como arenas, barro o escombros. También podrían beneficiar a personas con discapacidad visual, aunque estas aplicaciones aún son hipotéticas y requieren más estudios en contextos reales.

El estudio cuenta con limitaciones: se hizo con solo 12 participantes jóvenes en un ambiente muy controlado y movimientos lentos. Queda pendiente investigar cómo varía esta capacidad entre diferentes edades, experiencias o materiales, y si puede potenciarse con entrenamiento.

Con todo, esta investigación obliga a repensar la idea de que el tacto comienza exclusivamente con el contacto físico. En ciertos entornos granulares, el sistema táctil humano puede anticipar la presencia de objetos a una distancia que hasta ahora no se había explorado, ampliando significativamente la comprensión de este sentido esencial.