En la última audiencia realizada en la Secretaría de Trabajo de Corrientes, los delegados de los trabajadores despedidos y los representantes legales de la empresa Emilio Alal S.A.C.I.F.I no lograron llegar a un acuerdo. La próxima instancia clave será este miércoles 11 de febrero: se espera que la empresa presente una propuesta formal sobre indemnizaciones y otros puntos pendientes.
El pasado 25 de enero, la hilandería, que presenta más de un siglo de trayectoria en la industria argentina, confirmó el cierre definitivo de sus dos plantas productivas, una decisión que afectó el futuro de 460 trabajadores: del total, 260 empleados que se desempeñaban en la localidad correntina de Goya quedaron en la calle. En tanto, otros 200 trabajadores fueron cesanteados en Villa Ángela, Chaco.
En un comunicado oficial, la compañía calificó la medida como “no deseada” y aseguró que fue adoptada tras haber agotado “todas las instancias posibles” para sostener la producción y el empleo. No obstante, el desenlace expone las crecientes dificultades que atraviesa la industria textil nacional en un contexto de apertura comercial, caída del consumo interno y pérdida sostenida de competitividad. Las autoridades señalaron que el cierre responde al “actual contexto económico y comercial adverso”, con especial énfasis en el ingreso masivo de productos importados.
Los trabajadores realizaron múltiples protestas, que incluyeron cortes de ruta. Durante la movilización de este lunes, resaltaron que "la modalidad de reclamo se intensificará". La crisis laboral afecta a familias enteras, que, por la falta de ingresos, muchos ya no tienen un peso, por lo que crece la preocupación por el inicio del ciclo escolar y qué pasará de ahora en adelante.
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Pese a que el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, se encontraba a la expectativa por la primera reunión que iba a mantener con el ministro de Economía, Luis Caputo, el encuentro fue cancelado a último momento por el Palacio de Hacienda, que adujo “problemas de agenda”. Además de los reclamos financieros, el mandatario provincial buscaba poner sobre la mesa la realidad de la industria forestal, el complejo hidroeléctrico y la crisis del sector textil, rubros estratégicos para la economía local.
Desde la administración correntina consideran que la política económica nacional aceleró el deterioro del sector manufacturero y profundizó tensiones sociales en la región. Sin nueva fecha en el horizonte, los reclamos de Corrientes quedaron en espera, mientras cientos de trabajadores correntinos se encuentran a la deriva por las consecuencias del modelo económico libertario.
Antecedentes de la crisis
Ya en octubre del año pasado, el secretario adjunto de la Asociación Obrera Textil (AOT), Isaac Solís, había advertido sobre el deterioro estructural de la industria textil en territorio correntino. En ese momento, el dirigente denunció que la apertura indiscriminada de importaciones estaba golpeando de lleno a las empresas del sector. “Nos está destruyendo la industria, tanto a nivel provincial como nacional”, había señalado.
En diálogo con Radionord, Solís explicó que mientras algunas plantas siguen produciendo con relativa normalidad -como IT Londeria, Textil Liberada de Laguna Brava y Olla- otras atraviesan una situación crítica. El caso más delicado es el de la localidad de Bellavista, donde se aplica un régimen laboral 4x3, con cuatro días de trabajo y tres de suspensión, combinado con retiros voluntarios. "Eso para nosotros es un despido indirecto”, afirmó Solís, al remarcar que muchos operarios aceptan esos acuerdos ante la falta de alternativas reales de empleo.
Otro de los ejes centrales de la crisis textil en Corrientes es el deterioro del poder adquisitivo. Solís cuestionó duramente la última paritaria del sector, que estableció aumentos del 2% mensual entre diciembre y marzo. “El salario está aplastado por la inflación disfrazada”, sostuvo el dirigente sindical. Antecedentes de una crisis que viene de lejos
