La Cancillería publicó el texto completo del “Instrumento Marco para el Fortalecimiento del Suministro en Minería y Procesamiento de Minerales Críticos” firmado con los Estados Unidos el pasado 4 de febrero. El acuerdo ratifica el plan de entrega de los recursos naturales bajo la excusa de un esquema de inversiones.
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El ministro Pablo Quirno se comprometió, en nombre del Estado nacional, a contribuir al acopio de minerales críticos por parte de Estados Unidos –en el contexto de su Proyecto Vault (Bóveda)- para el fortalecimiento de su industria bélica a través de los incentivos comprendidos en el RIGI. El Canciller también se obligó a llevar adelante un mapeo de la cartografía de los recursos del país y entregarle toda esa información a su contraparte.
El nuevo acuerdo se monta sobre el primer memorándum de entendimiento sobre la gobernanza de los minerales críticos y las cadenas de suministros rubricado en agosto de 2024. En base a esos lineamientos, la administración Milei ratificó la vigencia de un canal de información privilegiada sobre los proyectos y licitaciones que se puedan abrir en el país para que las empresas estadounidenses tengan exclusividad en su participación, al igual que las Naciones que formen parte del proyecto Forge (Foro sobre Compromiso Geoestratégico en Materia de Recursos).
Y en línea con la nueva Doctrina Monroe, el Poder Ejecutivo podrá obturar cualquier proyecto en nombre de la “seguridad nacional” (de los Estados Unidos), un artículo escrito exclusivamente para aislar a China.
Un RIGI de información privilegiada
La asimetría en los resultados de las negociaciones entre Estados Unidos y la Argentina son un leit motive entre los acuerdos firmados por ambos países, tal como quedó en evidencia con la rúbrica del último acuerdo comercial. Sucede lo mismo con el instrumento marco sobre los minerales críticos y las cadenas de suministros.
“Argentina tiene la capacidad desde el punto de vista de los recursos naturales para ser un socio clave en minerales críticos para el mundo, no solo para Estados Unidos. Creo que también por su geología, su ubicación geográfica, como por su experiencia, ya han dado pasos enormes. Además, estar ubicado en el hemisferio occidental tiene un valor estratégico tanto para Argentina, pero obviamente también para Estados Unidos”, había manifestado Rubio la semana pasada, como epílogo de la conferencia organizada en Washington para rubricar el acuerdo de minerales críticos con más de 50 países.
Días antes de esa reunión, Trump había lanzado el Proyecto Vault (Bóveda), la creación de una “Reserva Mineral Crítica” por un valor de casi 12.000 millones de dólares. El proyecto se financiará inicialmente con un préstamo del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos.
El acuerdo firmado entre ambos países pone al Régimen de Incentivos a las Grandes Empresas –enfocado en las empresas norteamericanas o con capitales de ese país- como instrumento complementario del Proyecto Bóveda.
“Los Participantes tienen la intención de intensificar sus esfuerzos de cooperación para acelerar el aseguramiento del suministro de los minerales críticos necesarios para respaldar la fabricación de tecnologías de defensa y avanzadas, así como sus respectivas bases industriales, incluso mediante el aprovechamiento de instrumentos de política existentes, tales como la demanda industrial y la infraestructura de acopio de los Estados Unidos y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones de la Argentina”, puede leerse en el artículo 2 del Instrumento Marco.
Durante los primeros dos años de gestión, la administración Milei abandonó la política de inversiones públicas, recortó subsidios y puso a la venta activos estratégicos como Nucleoeléctrica Argentina.
Sin embargo, ante el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, el canciller Quirno se comprometió “a movilizar apoyo gubernamental y del sector privado, incluso respecto de gastos de capital y operativos, mediante subvenciones, garantías, préstamos o participaciones de capital”. ¿O los préstamos y las transferencias de capital serán desembolsados por el Gobierno norteamericano? También se comprometieron a un impulsar una “mayor facilitación regulatoria” ¿Más que el RIGI?
En el contexto de esta facilitación de inversiones, se ratificaron los alcances de la “Información temprana prevista”, cláusula que deviene del primer memorándum de entendimiento firmado en agosto de 2024.
“El Gobierno Nacional de la República Argentina tiene la intención de proporcionar a los Estados Unidos de América información relativa a licitaciones y proyectos potenciales en la República Argentina tan pronto como dicha información se encuentre disponible. El Gobierno realizará sus mejores esfuerzos para alentar a los gobiernos subnacionales a proporcionar esta información tan pronto como sea posible, a fin de asegurar que las empresas con sede en los Estados Unidos y los miembros del Foro sobre Compromiso Geoestratégico en Materia de Recursos (FORGE, por sus siglas en inglés) dispongan de tiempo suficiente para participar”, puede leerse en el inciso d del artículo 2 del nuevo acuerdo.
El mapeo de los recursos (la información es poder)
Este Instrumento Marco debería analizarse en línea con otras iniciativas que lleva adelante la administración Milei. Una de ellas es el intento de modificación de la ley de Glaciares. En el proyecto impulsado por el Poder Ejecutivo – que modifica la esencia de la ley original- se deja afuera al Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA - Conicet), encargado de mapear todos los glaciares y manchones de nieve.
El organismo científico quedaría afuera como autoridad de aplicación de la norma. Se rompe así el principio unificador de los presupuestos mínimos que debe ser establecido por el Estado nacional, tal como lo fijó la Corte Suprema de Justicia en el expediente que avaló la constitucionalidad de la Ley de Glaciares cuestionada por la minera Barrick y la provincia de San Juan.
¿Quiénes pasarán a controlar el territorio? La administración Milei también pretende modificar el espíritu de la Ley que protege el dominio nacional del avance en la extranjerización de tierras, tema incluido en las conclusiones del Pacto de Mayo bajo el capítulo “inviolabilidad de la propiedad privada”. La norma borra los límites establecidos para la adquisición de tierras, antes fijados en un 15%. Los extranjeros con mayor cantidad de tierras son las personas humanas y empresas de Estados Unidos con 2,7 millones de hectáreas.
Con los dos proyectos de modificación legislativa en juego, sumado el acuerdo marco para asegurarle a los Estados Unidos el abastecimiento de los minerales críticos para su industria bélica, la pregunta por el control territorial del país y de sus recursos naturales se vuelve clave.
Bajo el título “Cartografía geológica”, se rubricó lo siguiente: “Los Participantes tienen la intención de cooperar para contribuir al mapeo de los recursos minerales en la Argentina y en los Estados Unidos, con el fin de respaldar cadenas de suministro de minerales críticos diversificadas”.
¿Estados Unidos, tan preocupado de su seguridad nacional, compartirá el mapeo de sus recursos? En este punto del tratado se huele la asimetría de posiciones en torno a los minerales críticos.
Todos contra China
El principal interés geopolítico de los Estados Unidos es obturar el poderío de China en el procesamiento de los minerales críticos y tierras raras. Ya sea por la fuerza –como subyace a la invasión de Venezuela – o a través de este Instrumento Marco. No por nada, Trump puso como titular del Consejo Nacional de Dominio Energético (National Energy Dominance Council) al ex militar, David Copley.
Estados Unidos acusa a China de manipular los precios de los minerales críticos. “El sistema actual donde los precios pueden subir y bajar por políticas de dumping no le sirve a nadie. Por eso vamos a encargarnos de arreglar este ecosistema de negocios”, había dicho Copley en la reunión de Washington de la semana pasada.
En el Instrumento Marco firmado por Quirno, se estableció un capítulo denominado “prácticas ilegales” que lleva de manera tácita la bandera china. “Los Participantes tienen la intención de actuar de buena fe para proteger sus respectivos mercados internos de minerales críticos frente a políticas no basadas en el mercado y prácticas comerciales desleales, mediante el establecimiento de mercados con estándares elevados en los cuales quienes cumplan con dichos estándares puedan comerciar de manera preferencial, dentro de un marco que podrá incluir precios de referencia”, puede leerse en el artículo 4 del acuerdo.
Pero más sugestivo es el artículo 5, donde la Argentina se comprometió a “desarrollar nuevas autoridades o fortalecer las existentes, así como herramientas diplomáticas (mediante la cooperación con los gobiernos provinciales que tienen la propiedad de dichos recursos), que permitan revisar y disuadir la venta de activos de minerales críticos por razones de seguridad nacional o con el fin de promover la diversificación de las cadenas de suministro globales”.
¿Seguridad nacional para la Argentina o para los intereses de los Estados Unidos? En la política de sumisión y seguidismo de Milei no existe tal distinción.
