Cristiano Ronaldo vuelve a ser el epicentro del mercado de pases mundial, pero esta vez no por sus goles sino por un conflicto político-deportivo que podría modificar su futuro a partir de junio de 2026. El delantero portugués, figura del Al Nassr y símbolo del desembarco saudí en el fútbol global, atraviesa una crisis interna con la dirigencia que abre la puerta a una salida anticipada.
La ausencia del crack en un partido clave encendió las alarmas en Arabia Saudita y desató especulaciones sobre su próximo destino. Si bien tiene contrato hasta 2027 y percibe cerca de 200 millones de euros anuales, la relación con el proyecto deportivo empezó a mostrar grietas. En paralelo, clubes de distintas ligas observan la situación, aunque el costo para contratarlo aparece como el principal obstáculo.
El conflicto que puede cambiar el destino de Cristiano Ronaldo
Todo empezó con un mensaje del periodista especializado en transferencias Fabrizio Romano. El italiano confirmó que Ronaldo no iba a disputar el partido entre Al Nassr y Al Riyadh, y aclaró que la ausencia no respondía a lesiones ni descanso físico. Horas después, el hecho tomó otra dimensión cuando se confirmó que el delantero decidió no jugar como forma de protesta.
Según el diario portugués Record, el conflicto se vincula con la política de fichajes del Fondo de Inversión Pública (PIF), propietario de los principales clubes saudíes. El detonante habría sido el traspaso de Karim Benzema hacia el Al Hilal, rival directo del Al Nassr en la lucha por el título.
Desde su llegada en 2022, Ronaldo fue el rostro visible del crecimiento del fútbol saudí, un proyecto que busca posicionarse globalmente de cara al Mundial 2034. El portugués considera que cumplió su rol como embajador deportivo y mediático, pero siente que no recibió el respaldo competitivo esperado. Su decisión de no jugar funcionó como un mensaje directo al sistema que ayudó a impulsar.
La cláusula millonaria que condiciona su salida
A pesar del conflicto, la salida de Cristiano Ronaldo no sería sencilla. El futbolista renovó su contrato en 2025 y mantiene vínculo hasta 2027, pero existe una cláusula de rescisión cercana a los 50 millones de euros que cualquier club interesado debería abonar.
La normativa FIFA, a través del artículo 17 del Reglamento sobre el Estatuto y Transferencia de Jugadores, contempla sanciones económicas en casos de rescisión contractual sin causa justificada. En este caso, aunque Ronaldo ya no está dentro del “período protegido” —lo que evita sanciones deportivas—, una ruptura implicaría negociaciones complejas y costos millonarios.
Mientras tanto, Al Nassr tomó una postura que alimenta el clima de tensión. Tras el partido que el equipo ganó 1-0, el club aplicó un inusual silencio mediático: no hubo declaraciones de jugadores ni conferencia del entrenador Jorge Jesus, quien incluso podría enfrentar sanciones económicas. Según reportes de medios saudíes como Thmanyah Sports, la directiva habría ordenado evitar cualquier exposición pública.
Europa, Estados Unidos y el sueño imposible que ilusionó a River
El posible futuro de Cristiano Ronaldo abre múltiples escenarios. En el entorno del jugador no descartan un desembarco en la MLS estadounidense, una liga que históricamente seduce a figuras veteranas y que busca expandir su impacto global, especialmente luego del fenómeno Lionel Messi en Inter Miami.
Europa también aparece como opción, aunque con menor margen debido a la edad del futbolista, que cumplirá 41 años. Sin embargo, el peso mediático y comercial del portugués sigue siendo un factor decisivo para muchos clubes.
En Argentina, su nombre llegó a sonar en River Plate meses atrás, en versiones que circularon en el ambiente futbolero y en redes sociales. Sin embargo, la posibilidad siempre fue considerada inviable desde lo económico. La cláusula cercana a los 50 millones de euros y el salario del jugador convierten cualquier intento sudamericano en una operación prácticamente imposible.
