El Gobierno en general y el presidente Javier Milei en particular vienen perdiendo apoyos desde principios de año y, de a poco, esos desencantados empiezan a mirar a la oposición para ver qué tiene para ofrecer. Algunos sondeos ya muestran al gobernador bonaerense Axel Kicillof -el opositor mejor posicionado- como el dirigente con mayor imagen positiva. Ahora, por primera vez, una encuesta incluso lo da ganador en primera vuelta. Aun lejos de los comicios, Kicillof enfrenta una gestión cada vez más condicionada por la caída de la recaudación y los fondos que la Nación no le envía. En ese contexto, este martes jugará una carta fuerte: participará de la segunda audiencia por la deuda de 2,2 billones que el Ejecutivo nacional mantiene con la caja previsional bonaerense.
Los datos que posicionan tan bien a Kicillof corresponden al último sondeo nacional de la consultora cordobesa Delfos, que suele realizar trabajos para el peronismo de esa provincia. El estudio registra una nueva caída de la gestión nacional, con un nivel de rechazo que trepa a un récord del 64%. Con matices, el dato coincide con otros relevamientos difundidos en abril, todos preocupantes para la Casa Rosada. La particularidad del informe es que es el primero que muestra a Kicillof ganando en una hipotética primera vuelta: alcanza el 40,4% de intención de voto contra el 29,4% de Javier Milei, una diferencia cercana a los 11 puntos. Más atrás quedaron Myriam Bregman, del FIT, con el 6,5%, y Juan Schiaretti, de Provincias Unidas, con el 3,5%.
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La simulación de balotaje amplía la brecha a casi 18 puntos. El trabajo señala que Milei se está quedando con su núcleo duro libertario, sin lograr retener a quienes lo acompañaron en la segunda vuelta de 2023. A un año y medio de las elecciones, según este sondeo, Kicillof aparece como el principal receptor de esas expectativas. Pero para consolidar ese escenario, el gobernador bonaerense necesita sostener bajo control la gestión en la provincia más poblada del país, atravesada por múltiples demandas y con un presupuesto cada vez más ajustado. La recaudación cae mes a mes por efecto de la recesión y las provincias reciben menos transferencias. A eso se suma el incumplimiento del Gobierno nacional en el envío de fondos, en especial hacia distritos no alineados.
Por una de esas deudas que la Nación mantiene impagas, Kicillof concurrirá este martes a las 11 a la Corte Suprema para participar de la segunda audiencia convocada por el reclamo de 2,2 billones de pesos correspondientes a transferencias que la Anses no giró a la caja previsional bonaerense. El gobierno provincial reclama esos fondos desde 2020, pero en 2024 las transferencias nacionales se interrumpieron por completo a partir de un decreto firmado por Milei. Como en otros casos, la administración nacional sostiene que está realizando auditorías sobre los montos jubilatorios que aun no finalizó. Por eso, en la primera audiencia las partes acordaron que los organismos bonaerenses intercambiarían información con la Anses para clarificar los datos.
La provincia de Buenos Aires mantiene otras siete demandas contra la Nación en la Corte Suprema y la deuda total asciende a unos 20 billones de pesos, con intereses que se acumulan a diario. La presencia de Kicillof buscará darle mayor peso político a la audiencia, con la principal figura opositora exponiendo los incumplimientos que el Gobierno nacional convirtió en costumbre. La semana pasada, la Provincia acompañó el reclamo de los intendentes nucleados en la FAM, que presentaron un escrito ante el ministro de Economía, Luis Caputo, detallando obligaciones pendientes, entre ellas la ejecución de obras viales financiadas con el impuesto a los combustibles. En la misma línea, este lunes el ministro de Desarrollo bonaerense, Andrés Larroque, reclamó ante la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, por la deuda con el Servicio Alimentario Escolar y por el financiamiento del programa MESA, que hoy se sostiene exclusivamente con recursos provinciales. Este contraste entre la evolución de las encuestas y el ajuste de recursos perfila el eje de la disputa política que viene.
