El relanzamiento de los créditos hipotecarios ajustados por Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) volvió a poner en movimiento el mercado inmobiliario argentino, pero con un detalle que no pasa desapercibido: las cuotas mensuales pueden variar hasta el doble dependiendo del banco que otorgue el crédito.
Para una propiedad valuada en 100 mil dólares, financiada en un 75 por ciento a 20 años, la cuota inicial puede ir desde los 820 mil hasta superar el millón y medio, según cada entidad.
Las opciones para sacar un crédito hipotecario UVA
El Banco Nación se posiciona como la opción más accesible, con tasas que comenzaron alrededor del 4,5 por ciento y se ubicaron cerca del 6 por ciento a comienzos de 2026.
Por su parte, el Banco Ciudad mantiene condiciones competitivas, aunque con cuotas algo más elevadas, que rondan los 1,08 millones de pesos en algunas áreas de la Ciudad de Buenos Aires, dependiendo del perfil del solicitante y la ubicación del inmueble.
En un escalón intermedio, bancos como BBVA, Banco del Sol y plataformas digitales como Brubank presentan cuotas que oscilan entre 1,20 y 1,25 millones de pesos mensuales. En el extremo más caro, hay entidades que exigen cuotas superiores a 1,47 millones.
Esta disparidad impacta directamente en los ingresos que se deben demostrar para acceder al crédito, ya que la mayoría de las entidades exige que la cuota no supere entre el 25% y 30% del salario mensual.
Así, en el Banco Nación se requiere un ingreso aproximado de 2,4 millones de pesos mensuales, mientras que en los bancos más caros ese umbral supera los 4 millones, dejando afuera a muchos potenciales compradores.
Más allá de la tasa, los expertos remarcan la importancia de evaluar la estabilidad laboral y la capacidad para sostener los pagos en escenarios adversos. Además, el desembolso inicial no termina en la cuota: los gastos asociados a la operación inmobiliaria pueden sumar un 10 por ciento extra sobre el valor de la vivienda. Escritura, impuestos, comisiones y costos bancarios forman parte de este gasto que muchas veces no se considera.
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Otro factor a tener en cuenta es el riesgo cambiario, dado que el crédito se otorga en pesos pero la compra se concreta en dólares. Una suba del tipo de cambio entre la aprobación y la firma puede exigir un mayor capital propio.
En el contexto actual, los créditos a tasa fija casi no tienen presencia, ya que implican que el banco asuma el riesgo inflacionario, un escenario poco atractivo para las entidades financieras.
