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NOTAS

Mi Cabeza Bajo el Mar

Hora de rescatar un maravilloso álbum recopilatorio centrado en la obra dispersa del maestro Pere Joan.
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Martes 03 de febrero, 2026

Un clásico de culto

Pere Joan (cuyo verdadero nombre es Pedro Juan Riera) es un maestro de la historieta española que nunca pegó un hit masivo, ni se caracterizó por vender muchos álbumes. Su trabajo siempre fue muy bien recibido, en círculos más pequeños, principalmente los de los críticos. Desde sus orígenes como parte de la última generación del underground español de fines de los ´70, Pere Joan es un autor de culto, seguido y amado con vehemencia por un núcleo duro de fans, y conocido (pero no venerado) por el resto de los lectores de historietas para adultos.

Pere Joan fue parte de la espectacular movida del comic español de los primeros años ´80, en los que brotaban como hongos las antologías apuntadas a lectores adultos. Después, cuando empezó el retroceso, fue de los tantos autores que se refugiaron en los suplementos infantiles de los diarios, especialmente en El Pequeño País. Y en 1993, cuando el boom ya se había desinflado por completo y decenas de autores habían quedado a la deriva sin medios donde publicar, formó equipo con Max para lanzar la mítica antología Nosotros Somos los Muertos, la trinchera en la que resistió durante años una historieta de perfil autoral y experimental. Actualmente, sigue activo y cada tanto publica una nueva novela gráfica, mientras realiza historietas cortas para distintas publicaciones, algunas de ellas apuntadas al público comiquero y otras "de interés general".

El complot entre el boom y los muertos

En 1990, justo cuando el boom del comic para adultos empezaba a evidenciar su final, y unos años antes de que Pere Joan iniciara su aventura como editor junto a Max, apareció Mi Cabeza Bajo el Mar, un lujoso álbum de tapa dura lanzado por la efímera pero prestigiosa editorial Complot. Capitaneada por el experimentado Joan Navarro, Complot se proponía rescatar del naufragio a unos cuantos autores que durante los ´80 habían trazado nuevos rumbos para el comic desde revistas como El Víbora y Cairo. La revista llamada simplemente Complot! duró poco y nada, y la colección de álbumes (que rescataban obras previamente publicadas en varias antologías) tuvo un recorrido bastante más longevo (ya vimos algunos de esos álbumes en esta columna).

Mi Cabeza Bajo el Mar fue pensada para inaugurar una segunda colección de álbumes, llamada La Exploración, que se diferenciaba de la más conocida por las tapas duras y las páginas a color. Pero el momento resultó no ser el indicado: este fue el único álbum de la colección La Exploración, que fue rápidamente discontinuada por las bajas ventas.

Poesía dispersa

Como sucedía con los álbumes de la colección Complot, Mi Cabeza Bajo el Mar se armó con la obra dispersa de Pere Joan: siete historietas cortas y unas cuantas ilustraciones que originalmente habían aparecido en otras publicaciones durante los años ´80. La historia que da título al álbum había salido en El Víbora, y otras provenían de la efímera revista Complot!, TBO, o Sur-Exprés. También hay una historieta inédita (la bellísima "Fantasma") y algunas ilustraciones que también aparecían por primera vez en este libro. Con ese material y un prólogo de Juan Bufill se completan 48 páginas pensadas para cautivar al fan de Pere Joan... y probablemente dejar atónito al lector ocasional que no estaba familiarizado con los trabajos del maestro.

Para el fan, esto era territorio conocido. Para los demás, un desafío un poco extremo, porque las obras de Pere Joan normalmente son raras, con climas oníricos, con un vuelo poético muy arriesgado, con momentos crípticos o muy pasados de surrealismo. Son historias que tienen humor, tienen sensibilidad, tienen (o por lo menos sugieren) una cierta profundidad, pero no se circunscriben a la lógica habitual del relato de aventuras, ni del thriller, ni de ninguno de los géneros más comerciales. Como los sueños, pegan volantazos desconcertantes y pueden terminar en cualquier parte. Hay relatos meta, relatos que conectan con obras literarias (como el de Peter Pan), y relatos que parecen pedacitos de anécdotas a medio desarrollar.

La belleza fluye

Por si faltara algo, Pere Joan se da el lujo de cambiar de estilos, de una historieta a la otra e incluso dentro de una misma historieta. En general, lo podemos poner en la misma bolsa estilística que a Max, pero cuando Pere incorpora el color, su trabajo cobra una dimensión totalmente única, imposible de reproducir. Con el color, los dibujos del autor parecen en un flujo constante, como si no pudieran quedarse quietos. Los trazos parecen ondas, olas que se mueven sin ningún tipo de control por parte del dibujante.

Y el color se ramifica: es plano y convencional (ponele) en las figuras, y mucho más pictórico en los fondos, que parecen cuadros de pintores entre expresionistas y experimentales. Alcanza con ver la portada del álbum para deducir que estamos frente a un artista de vanguardia, capaz de conjurar imágenes de una belleza única, con una impronta extraña, totalmente fuera de los parámetros tradicionales.

Con el correr de los años, Pere Joan encontró un nivel muy zarpado de síntesis a la hora de dibujar los rostros de los personajes, y sumó ese recurso a su larga lista de excentricidades gráficas. Que por suerte no son obstáculos en la lectura de las historietas. Ese fluir casi onírico de los dibujos se comprueba también en el ritmo de los relatos, que te enganchan y te llevan de principio a fin entre páginas de una sola viñeta y páginas de 12 ó 14.  

Premiado y hundido

Cuando se publicó Mi Cabeza Bajo el Mar, Pere Joan tenía 34 años. O sea que son historietas que creó en un período de transición de la juventud a la adultez. En 1991, el álbum ganó el premio a la Mejor Obra de Autor Español en el Salón del Comic de Barcelona y durante un tiempito fue considerado uno de esos totems míticos que no pueden faltar en la biblioteca de ningún fan del Noveno Arte.

Sin embargo, no alcanzó ni para garantizarle al autor muchas décadas de trabajo en el mundo de la historieta (así fue que se volcó a la edición, la ilustración y las artes plásticas) ni para que alguna otra editorial reeditara el álbum una vez desaparecida Complot. Hoy poca gente recuerda a Mi Cabeza Bajo el Mar y a ese hermoso puñado de historietas de Pere Joan que nos invitaron a soñar en los gloriosos años ´80.