En medio de las revelaciones de los nuevos documentos de Jeffrey Epstein, los príncipes Guillermo y Kate Middleton afrontaron preguntas de la prensa durante su visita oficial a Arabia Saudí. "Puedo confirmar que el Príncipe y la Princesa de Gales han estado profundamente preocupados por las continuas revelaciones. Sus pensamientos siguen centrados en las víctimas", sostuvo un vocero del Palacio de Kensington.
Esta postura se suma a la declaración del primer ministro británico, Keir Starmer, quien la semana pasada afirmó que, para proteger a las víctimas, "cualquier persona vinculada al caso tendría que testificar en la investigación". Sin embargo, hasta ahora, la casa real no se pronunció sobre los documentos que relacionan directamente a Epstein con Andrés Mountbatten-Windsor ni sobre las acusaciones que apuntan a un posible delito sexual en el Royal Lodge en 2010.
La presión sobre la familia Windsor crece, y la policía evalúa abrir una investigación formal. En su último acto oficial, el rey Carlos III fue consultado sobre la colaboración de la monarquía en el caso Epstein, pero la respuesta fue interrumpida por un equipo de seguridad que dejó claro que "no estaban allí para eso".
Las nuevas pruebas que comprometen al expríncipe Andrés
El escándalo se profundiza tras un nuevo testimonio de una mujer que asegura haber sido enviada por Epstein al Royal Lodge con fines sexuales en 2010. Además, la publicación de tres millones de archivos bajo la Ley de Transparencia reveló fotos, conversaciones y detalles que involucran a Andrés Mountbatten-Windsor, Sarah Ferguson y el magnate condenado por tráfico sexual.
Entre los documentos, se incluyen conversaciones que sugieren que los duques de York habrían usado a sus hijas, las princesas Eugenia y Beatriz, para satisfacer pedidos de Epstein, como mostrar el Palacio de Buckingham a sus contactos. Otro archivo impactante muestra que Ghislaine Maxwell, figura clave de la red de tráfico, reconoció en privado que la foto con Virginia Giuffre y el príncipe Andrés, cuando ella tenía 18 años, es auténtica.
Durante años, el príncipe Andrés sostuvo que la imagen fue manipulada para obtener beneficios económicos, una versión que Maxwell apoyaba en público pero no en privado. Ella admitió que la foto fue tomada por Epstein en su residencia de Londres, sin negar las acusaciones de abuso posteriores.
Este nuevo material pone en jaque la versión ofrecida por el príncipe Andrés en una entrevista de la BBC en noviembre de 2019 y desafía la protección que la familia real intentó mantener alrededor de los duques de York. Cabe recordar que a fines del año pasado, Andrés fue despojado de sus títulos y privilegios, mientras la presión social, política y mediática sobre el caso continúa en aumento.
