Febrero es el último mes recomendable para plantar un limonero, ya que aún cuenta con temperaturas cálidas y condiciones favorables para que el árbol desarrolle sus raíces y se fortalezca antes de la llegada del invierno. Plantarlo en este período permite que la planta tenga tiempo suficiente para adaptarse al suelo, crecer y ganar resistencia, lo que aumenta sus probabilidades de sobrevivir a las bajas temperaturas.
El momento más conveniente para plantar un limonero es hacia el final de la primavera o en los primeros días del verano, cuando las temperaturas mínimas se mantienen por encima de los 15 °C. En ese período, el árbol tiene mejores condiciones para adaptarse al suelo, desarrollar sus raíces y comenzar su crecimiento sin el estrés que provocan las bajas temperaturas.
Antes de colocarlo en tierra o en maceta, es fundamental considerar algunos aspectos básicos para asegurar su buen desarrollo. El sustrato debe ser liviano, fértil y con buen drenaje para evitar acumulaciones de agua que puedan dañar las raíces. También necesita una ubicación con abundante luz solar directa, ya que la exposición al sol favorece tanto su crecimiento como la producción de frutos.
Durante su primer año, el riego debe ser frecuente pero moderado, evitando el encharcamiento. Además, es recomendable elegir la variedad adecuada según el clima de la región o el espacio disponible, ya que existen tipos más resistentes al frío o más aptos para macetas.
Aunque el limonero puede plantarse en otoño o invierno en zonas de clima templado, no suele ser la mejor alternativa. Las temperaturas bajas pueden frenar su desarrollo e incluso volverlo más vulnerable a enfermedades. Al momento de plantarlo, lo ideal es elegir un sector muy soleado y protegido del viento, como cerca de una pared o rodeado de otras plantas.
Se recomienda cavar un pozo de aproximadamente 50 centímetros de ancho y profundidad, mezclar la tierra extraída con abono orgánico y, antes de colocarlo, hidratar el pan de raíces sumergiéndolo en agua durante unos 15 minutos. Luego, se deja escurrir y se planta, asegurando un buen contacto entre las raíces y el suelo mejorado.
Árboles para plantar a finales del verano
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Lechuga: crece rápido, se adapta bien al clima templado y puede cultivarse en huerta, macetas o canteros.
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Zanahoria: ideal para sembrar cuando baja el calor fuerte, necesita suelo suelto y riego regular.
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Espinaca: tolera bien temperaturas más frescas, es fácil de mantener y crece en poco tiempo.
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Perejil: hierba aromática resistente que puede cultivarse en macetas o en tierra con buena luz.
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Rúcula: planta de crecimiento rápido, muy rendidora y adaptable a distintos espacios de cultivo.
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Acelga: soporta bien el cambio de estación, produce hojas durante varios meses y requiere pocos cuidados.
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Caléndula: flor ornamental resistente que aporta color al jardín y atrae polinizadores.
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Pensamientos: flores ideales para macetas o canteros, resistentes al clima templado y fresco.
