Hallan a un enfermero muerto en Palermo: tenía más de 40 ampollas de propofol y fentanilo

Un enfermero de 44 años fue encontrado sin vida en su domicilio, con sangre en la boca y sin signos vitales. Hallaron cuatro ampollas abiertas, diversas drogas y tres celulares.

03 de abril, 2026 | 21.26

Durante la tarde de este viernes, un enfermero de 44 años, identificado como Eduardo Bentancourt, fue hallado sin vida en su departamento del barrio porteño de Palermo con más de 40 ampollas de diversas drogas hospitalarias, entre las que se destacan propofol y fentanilo en medio del escándalo del Hospital Italiano durante la última semana. El hecho, según indicaron fuentes a El Destape, está bajo la carátula de "averiguación de causales de muerte".

Quien se comunicó con el 911 durante la jornada fue su hermana, quien vive en Gualeguaychú, y señaló que el hombre no respondía a sus llamados y no lograba contactarse con él desde el 30 de marzo pasado. Frente a la denuncia, efectivos de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires asistieron al domicilio ubicado en Fray Justo Santa María de Oro al 2420 junto a la dueña del departamento (ya que el afecto era inquilino) y al ingresar, lo hallaron sentado en una silla del comedor con sangre en su boca y sin signos vitales; agregan que no observaron signos de violencia.

Según indicaron fuentes a este portal, se contabilizaron cuatro ampollas abiertas en la escena (entre ellas, fentanilo y midazolam) y una caja con más ampollas que no fueron contabilizadas pero serían más de 40. Además, en el lugar había una jeringa y una aguja. La cantidad de dosis utilizadas y los tres celulares hallados dan a entender que el hombre no estaba solo al momento del hecho.

Entre las diversas drogas hospitalarias que hallaron en el domicilio de Palermo, enumeran: propofol, lidocaína, difenhidramina, dipirona, hioscina, fentanilo, diclofenac, clonazepam, midazolam, dexametasona, adrenalina, haloperidol, metoclopramida, diazepam, keterolac, cloruro de potasio, ceftriaxona, penicilina y succinilcolina, entre otros.

Rápidamente, se dio intervención al SAME (quien constató el deceso) y de la Dr. José Guerrero, de la Unidad Fiscal de Lucha contra el Narcotráfico (UFLA) Norte, quien ordenó hacer consulta con Fiscalía de Nación, el secuestro de diversos elementos -ampolletas varias, una jeringa, un guante descartable de látex- y diligencias de rigor.

La causa por averiguación de causales de muerte quedó a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°21 de Carlos Vasser.

Mientras tanto, continúa la investigación por la muerte del anestesista Alejandro Zalazar -por consumo de propofol y fentanilo que le causó congestión, edema pulmonar y meningoencefálico- y paralelamente, una segunda causa por el robo de medicamentos denunciado por el Hospital Italiano. Todavía no pudieron relacionar el fallecimiento con las presuntas fiestas llamadas "propofest" o "viajes controlados" con dichas drogas; caso por el que están imputados el médico Hernán Boveri y la residente Delfina Lanusse.

Qué y qué causan el propofol y el fentanilo

Durante la semana, la muerte del anestesista de 29 años, Alejandro Zalazar, también en un departamento de Palermo, fue noticia en medio del escándalo sin precedentes que involucra a importantes hospitales de la Ciudad por uso indebido de medicamentos hospitalarios como propofol y fentanilo en presuntas fiestas clandestinas.

El propofol es un agente anestésico de uso hospitalario estricto que se utiliza para inducir y mantener la anestesia general en cirugías o para sedar pacientes en procedimientos y en terapia intensiva con asistencia respiratoria. Se administra exclusivamente por intravenosa y es necesario un monitoreo constante por parte de un profesional capacitado.

Actúa sobre el sistema nervioso central y modifica la actividad cerebral, con efectos como somnolencia extrema, disminución del estado de alerta y dificultad respiratoria que puede convertirse en apnea y provocar alteraciones cardíacas, transformándose en un arma letal.

Por su parte, el fentanilo es un opioide sintético que puede ser hasta 50 veces más potente que la heroína. Es utilizada para tratar dolores intensos, especialmente durante o post cirugías o frente a enfermedades complejas y graves como el cáncer. Su objetivo es claro: bloquear señales de dolor que llegan al cerebro. Además, utilizado de forma indebida, puede generar euforia, somnolencia, náuseas y depresión respiratoria; siendo altamente adictivo.

Entre los signos de intoxicación destacan: respiración lenta o inexistente, pérdida de conciencia, coloración azulada en labios o uñas, entre otros. Cuando es usado para consumo, suele mezclarse con otras sustancias lo cual lo hace aún más peligroso.

Otras drogas halladas en el domicilio del enfermero 

La lidocaína o xilocaína es un fármaco perteneciente a la familia de anestésicos locales -muy utilizada por los odontólogos-, que actúa bloqueando señales de dolor en los nervios post cirugías o procedimientos y provocando la pérdida de sensibilidad donde sea aplicada. Además, funciona como antiarrítmico cardíaco. Suele administrarse previo a una intervención y entre los efectos figuran: hinchazón de lengua o garganta, dificultad para respirar, latidos rápidos, desmayos, inquietud, ansiedad, aturdimiento, hormigueos, mareos, temblores, visión borrosa y hasta convulsiones.

La difenhidramina es un antihistamínico y su función es bloquear la acción de la histamina, una sustancia en el cuerpo que causa síntomas de la alergia; pero también suele usarse para tratar el insomnio. Al igual que las mencionadas, genera efectos como somnolencia, mareos, debilidad muscular y problemas en la vista. Mientras que el metamizol o dipirona es un potente fármaco con efecto analgésico y antipirético para tratar dolores agudos intensos y fiebre alta.

A los mencionados se suma la hioscina (que también genera somnolencia, mareos, aturdimiento, visión borrosa); el reconocido antiinflamatorio diclofenac (que, frente al consumo alto, genera más riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un derrame cerebral causando la muerte); el clonazepam (utilizado para reducir la actividad eléctrica anormal en el cerebro, pero que puede generar graves problemas de respiración, somnolencia o coma si se consume con otros medicamentos); y el fármaco sedante y potente midazolam (también causa problemas respiratorios graves, somnolencia, convulsiones, temblores y es utilizado previo a procedimientos médicos o cirugías).

Por último se destaca la dexametasona (para tratar reacciones alérgicas graves o afecciones en tiroides, riñones, pulmones y sistema nervioso; mientras que entre los efectos se observa debilidad muscular, convulsiones, problemas de vista, dificultad para respirar); inyección de adrenalina o epinefrina (dificultad respiratoria, mareos, ansiedad, debilidad, temblor incontrolable); el haloperidol se usa para trastornos psicóticos (visión borrosa, movimientos incontrolables de rostro, boca o mandíbula); entre otros.