"Las PASO les cuestan a los argentinos 220 o 250 millones de dólares", sostuvo el ministro del Interior, Diego Santilli, antes de ingresar a la reunión de los diez gobernadores del norte argentino en el CFI. Con el ya conocido argumento del "costo de la política", el gobierno de Javier Milei busca privar a la oposición de una herramienta clave para ordenar su oferta electoral de cara a 2027. Pero cuando Santilli intentó instalar el tema en el encuentro, los gobernadores le respondieron que para las elecciones todavía faltaba mucho y que tenían otras urgencias: el estado de las rutas, la falta de gas y la compensación que esperan recibir a cambio de votar la modificación del régimen de zonas frías. "Que evite una coimita y ahí está la plata", ironizó luego el gobernador riojano Ricardo Quintela sobre la preocupación del ministro por el costo de las primarias.
"La gente no quiere votar tantas veces", insistió Santilli, el ministro a cargo de la organización electoral. Hace un mes y medio el Gobierno envió al Senado su proyecto de reforma política, cuyo punto central es la eliminación de las PASO. La jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, ya le había advertido a la Casa Rosada que no estaban los votos para avanzar con esa iniciativa, aunque sí veía posibilidades de aprobar Ficha Limpia si se trataba por separado. Pero la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, con quien mantiene una relación cada vez más tirante, le transmitió que el paquete debía salir completo o no salir.
Este martes, Santilli -invitado por el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, presidente pro témpore del Norte Grande- llegó al CFI con la tarea de conseguir apoyos para la reforma, aun sabiendo que los gobernadores tenían una larga lista de reclamos para plantearle. Entre los presentes estuvieron también peronistas opositores como Ricardo Quintela y Gildo Insfrán, mandatarios que no suelen tener acceso a la Casa Rosada.
"Corremos el riesgo de que el Norte, que durante más de dos décadas abasteció de gas a todo el país, ahora tenga que estar reclamando obras básicas", sostuvo el gobernador salteño Gustavo Sáenz, quien suele alternar apoyos y críticas a la Casa Rosada. Sáenz se refería a la finalización de una obra clave para Salta que, según planteó, debió haber comenzado hace un año y ya tendría que estar terminada. Tras la media sanción en Diputados de la modificación del régimen de zona fría, los gobernadores también reclamaron que el Gobierno cumpla la promesa de crear una compensación para las provincias del norte durante el verano, cuando el uso intensivo de energía se traslada a la refrigeración. Si la Casa Rosada no avanza en ese sentido, la iniciativa no tendrá aprobación en el Senado. Así, parte de los subsidios que se redujeron en la zona centro -principalmente en Buenos Aires y Córdoba- pasarían a destinarse al norte del país.
Lo concreto es que el intento de Santilli fracasó y el oficialismo sigue sin reunir los votos necesarios para aprobar la reforma electoral en el Congreso. Una de las alternativas en discusión es que el Gobierno les garantice a los gobernadores dialoguistas que no impulsará listas libertarias en sus provincias, dejándoles despejado el camino para sus proyectos de reelección. Sin embargo, en varios distritos ya hay dirigentes de La Libertad Avanza trabajando candidaturas propias, por lo que un acuerdo de ese tipo no aparece sencillo. El plan B del Ejecutivo, todavía no activado, sería mantener las primarias abiertas pero eliminar la obligatoriedad para los partidos que tengan listas únicas. De ese modo, el oficialismo evitaría exponerse a una instancia electoral previa a las generales.
