La crisis que atraviesa la industria láctea por las medidas económicas del gobierno de Javier Milei continúa profundizándose y suma un nuevo capítulo. Una histórica empresa láctea tiene sus operaciones suspendidas y se frenó una posible venta.
Sudamericana de Lácteos S.A., una de las empresas con presencia histórica en el mercado santafesino, busca un nuevo propietario que permita garantizar su continuidad, pero la negociación permanece estancada debido al conflicto laboral y a las deudas acumuladas con empleados, productores y proveedores.
La compañía quedó en manos del empresario cordobés Sergio Servio durante el año pasado, luego de una serie de cambios de propietarios. Servio, también dueño de Lácteos Servio, decidió desprenderse ahora de la empresa ante la compleja situación financiera que enfrenta.
El principal interesado en adquirirla es Pablo González, un empresario rosarino que actualmente también desarrolla actividades en el sector agroindustrial a través de una planta aceitera ubicada en la localidad santafesina de Serodino.
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La posible venta quedó frenada por las deudas de la empresa
Las conversaciones entre ambas partes comenzaron hace varios meses e incluso incluyeron recorridas por las instalaciones de la planta ubicada en la localidad de Díaz, donde actualmente se producen (aunque hoy se encuentran paralizadas) marcas como Sudamlac, Tambería Holandesa, Pensilvania y Tuca.
Si bien el acuerdo comercial entre vendedor y comprador habría avanzado, la operación quedó condicionada a la resolución del conflicto con los trabajadores. El gremio de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) exige que el futuro propietario garantice el pago de las acreencias laborales acumuladas, ya que los empleados llevan alrededor de cuatro meses sin cobrar sus salarios.
Con el objetivo de destrabar la situación, la Secretaría de Trabajo de Santa Fe convocó a una audiencia entre representantes de la empresa, el sindicato y el potencial comprador. Sin embargo, el encuentro concluyó sin avances concretos, prolongando la incertidumbre sobre el futuro de la firma. Además de los compromisos con su personal, Sudamericana de Lácteos mantiene importantes deudas con tamberos que proveen materia prima y con distintos proveedores, un escenario que complica cualquier intento de reactivar la producción en el corto plazo.
La crisis en la industria láctea
La situación de la empresa no constituye un hecho aislado dentro del sector. Por el contrario, refleja la delicada realidad que atraviesa gran parte de la industria láctea argentina.
El caso más emblemático es el de SanCor. Después de años de dificultades económicas, reducción de producción y venta de activos, la Justicia decretó la quiebra de la tradicional cooperativa, que durante décadas fue uno de los mayores referentes del mercado lácteo nacional.
Actualmente, la empresa se encuentra en proceso de liquidación con una valuación superior a los 52 millones de dólares. Sin embargo, el procedimiento judicial ya enfrenta cuestionamientos de distintos acreedores, quienes objetan la forma en que fueron valuados los activos y el mecanismo previsto para su venta.
Otro caso que preocupa al sector es el de Verónica, una de las empresas lácteas más importantes de Santa Fe. La compañía mantiene paralizadas sus plantas de Totoras, Lehmann y Suardi debido a la falta de materia prima y enfrenta una delicada situación financiera, con una deuda bancaria superior a los 4.700 millones de pesos y cheques rechazados por más de 11.200 millones.
Desde principios de año tampoco logra cumplir regularmente con el pago de salarios, situación que mantiene en estado de incertidumbre a cerca de 700 trabajadores. En el mercado circulan desde hace meses distintas versiones sobre una posible venta de la empresa.
