La industria textil argentina sumó un nuevo caso emblemático de crisis empresaria por las medidas del gobierno de Javier Milei. Una de las principales fabricantes de telas del país y proveedora histórica de marcas internacionales como Nike, Puma y Under Armour, ingresó en concurso preventivo de acreedores.
Amesud, empresa del reconocido empresario coreano Yael Kim, declaró la cesación de pagos y reconoció un fuerte deterioro financiero que compromete su continuidad. La medida fue dispuesta por el Juzgado Comercial N.º 22, Secretaría N.º 44, a cargo del juez Guillermo Pesares, luego de que la empresa presentara un pasivo concursal de 12.156 millones de pesos frente a activos valuados en aproximadamente 25.269 millones.
Con más de 30 años de trayectoria, Amesud logró posicionarse como una de las compañías textiles más importantes del país. Su prestigio dentro del sector fue tal que Kim, uno de sus fundadores, llegó a presidir la Fundación ProTejer, una de las entidades más representativas de la industria nacional. Sin embargo, el escenario cambió drásticamente durante los últimos años. En la presentación judicial, la firma describió su situación como un "descalabro financiero de gran relevancia", producto de una combinación de factores que deterioraron progresivamente su actividad.
Los motivos de la crisis de Amesud
Entre las principales causas mencionó la imposibilidad de trasladar el incremento de los costos a los precios finales, la pérdida de liquidez, la fuerte caída del consumo y el impacto que generó la apertura de las importaciones sobre la producción nacional. La empresa también cuestionó la reducción de aranceles y la flexibilización de distintos regímenes de importación, entre ellos el sistema courier, que facilitaron el ingreso masivo de productos comercializados por plataformas internacionales como Temu y Shein.
Según sostienen desde Amesud, competir contra esos precios resulta prácticamente imposible para un fabricante argentino con la actual estructura impositiva y de costos. Los números reflejan con claridad la profundidad de la crisis. A fines de 2024, la compañía producía y comercializaba un promedio de 316 toneladas de tela por mes. En febrero de este año esa cifra se redujo a apenas 115 toneladas, muy lejos de la capacidad instalada de la planta, que puede fabricar hasta 700 toneladas mensuales.
La retracción de la actividad obligó además a realizar un fuerte ajuste en la estructura laboral. De acuerdo con la documentación presentada ante la Justicia, la empresa pasó de contar con 389 empleados en enero de 2024 a solamente 173 trabajadores en la actualidad, una reducción superior al 50 por ciento de su plantilla.
A ello se suman deudas con proveedores nacionales e internacionales, compromisos impositivos, obligaciones previsionales, pasivos financieros y laborales, en un contexto que dejó prácticamente paralizada la planta de 30.000 metros cuadrados ubicada en el partido bonaerense de San Martín, donde hoy funcionan apenas algunas líneas de producción.
No es la primera vez que Amesud enfrenta una situación crítica. Durante la década de 1990, en el contexto de la apertura económica del gobierno de Carlos Menem, la empresa también debió solicitar un concurso preventivo de acreedores, iniciado en 1999 y finalmente homologado en 2013.
Tras aquella crisis, la compañía logró recuperarse gracias al crecimiento de la industria textil nacional. En los años siguientes incrementó su producción hasta superar las 2.000 toneladas anuales e invirtió en tecnología para abastecer a primeras marcas internacionales, cumpliendo con los estándares de calidad exigidos por empresas como Nike y Adidas.
En una entrevista publicada por el diario español El País, sostuvo que la situación actual supera incluso a la vivida durante la crisis de 2001. "La venta nos bajó un 60% en dos años. Si el Gobierno pretende que compitamos con Asia, al menos tendría que bajarnos los impuestos. Nosotros competimos, pero el Estado argentino no compite con el Estado chino en las facilidades que les da a sus empresas", expresó David Kim.
