En Añelo, un rincón del corazón petrolero argentino conocido como Vaca Muerta, un campo verde de 650 hectáreas rompe con el paisaje seco y rojizo típico de la zona. Allí, Servicios Neuquinos (SeNeu) lleva adelante un proyecto agropecuario diversificado donde, entre forestación, ganadería y viñedos, brilla con luz propia la olivicultura.
Este proyecto, que se despliega sobre unas 1.200 hectáreas, logra rendimientos y calidad de aceite de oliva que le permiten exportar a España, el país más exigente y reconocido mundialmente en el rubro. El ingeniero agrónomo Pablo Roldán, gerente del proyecto, aseguró que “la que mejor se expresa es el olivo. Es una producción pareja, estable y con una calidad de aceite muy alta”.
La aventura comenzó en 2009 con una prueba modesta de 1,2 hectáreas. Pero el éxito fue tan claro que en 2011 se amplió el cultivo. Actualmente, SeNeu cuenta con 80 hectáreas de olivos, de las cuales 50 ya están en plena producción, y 30 más recién plantadas entre fines de 2024 y comienzos de 2025. Las variedades predominantes son Arbequina y Arbosana, que representan cerca del 90%, y Picual, que completa el resto.
El manejo es súper intensivo con espaldera, lo que facilita la cosecha mecanizada. Roldán explicó que la variedad Picual, aunque produce más kilos, rinde menos aceite que la Arbequina, que puede alcanzar entre un 20% y 25% de rendimiento aceitero en su mejor momento.
MÁS INFO
El récord de cosechas de aceitunas en medio de Vaca Muerta
La campaña 2024 fue récord para SeNeu con 835 toneladas de aceituna cosechadas, promediando casi 17 toneladas por hectárea, y en algunos sectores alcanzando entre 20 y 25 toneladas. Técnicos reconocidos destacaron que esos números son difíciles de igualar incluso en zonas tradicionales como Cuyo.
Uno de los secretos está en el manejo nutricional, con análisis foliares anuales y fertilización mayormente por riego radicular. Roldán señaló: “La aplicación foliar es un refuerzo. El fuerte se lo tenés que dar por la raíz”. Esta técnica ayudó a mitigar el añerismo, un problema típico del cultivo.
Todo el fruto se procesa en la planta propia para producir aceite de oliva extravirgen, sin elaboración de aceituna de mesa. Esa dedicación se traduce en un producto con altos niveles de polifenoles y gran estabilidad, características que explican por qué España compra este aceite para mezclarlo con el suyo. “Es como venderles chocolates a los suizos”, graficaron desde la empresa.
El ingeniero Juan Kiessling del INTA confirmó que el aceite de Neuquén tiene polifenoles cercanos a 194 ppm, superando ampliamente a regiones tradicionales como San Juan, junto con un alto contenido de ácido oleico, indicadores clave de calidad y valor nutricional.
Si bien SeNeu intentó lanzar una marca propia en el mercado minorista, la experiencia fue breve. Roldán admitió que “meterse en comercialización requiere otro equipo” y por ahora prefieren enfocarse en producir bien y vender a granel, aunque no descartan revisar esta estrategia en el futuro.
Más allá del olivo, el proyecto comenzó en 2006 con forestación de álamos y sumó pasturas, ganadería y viñedos. Actualmente, se producen variedades como Malbec y Chardonnay, y se planea construir una bodega boutique. También se incorporaron pistachos como una apuesta a largo plazo.
Este campo, alimentado por energía solar y rodeado por pozos petroleros, sintetiza una idea poderosa: en pleno Vaca Muerta, la Patagonia puede producir alimentos de altísima calidad y competir en los mercados internacionales más exigentes, desafiando las condiciones climáticas y la aridez del lugar.
