La causa por la supuesta secta rusa de Bariloche tiene a Konstantin Rudnev como uno de los principales sospechosos. El hombre, originario de Rusia, se encuentra detenido en la ciudad de Rawson, provincia de Chubut, desde abril del año pasado, por trata de personas. Sin embargo, según las palabras de la esposa del acusado, es un "preso político".
Tamara Rudneva aseguró que el ciudadano ruso está privado de su libertad en las peores condiciones y que la Justicia argentina fabricó este caso para "obtener favores".
MÁS INFO
La mujer contó que Rudnev está "débil, prácticamente sin ánimo y mal de salud". Rudneva indicó, además, que esperaba que le pudieran dar arresto domiciliario con el objetivo de acceder a un tratamiento médico dado su deplorable estado: "Él necesita el tratamiento y no se lo dan. Se está muriendo en una prisión argentina. Firma papeles para que le den tratamiento, pero no lo hace. Además, él no sabe español, solo habla ruso y nadie traduce lo que dice", destacó.
Según la agencia Noticias Argentinas, la mujer también dijo que desconfía de la Justicia argentina ya que "se suele encarcelar a personas con prisión preventiva sin ningún tipo de culpa o pruebas del delito" como sugiere sucedió con su marido.
Sobre los fiscales que reabrieron el caso aseveró: "No sé qué hicieron pero no está claro cómo es posible cerrar un caso y volver a abrirlo rápido para prolongarlo sin ninguna prueba. Estoy investigando y dándome cuenta que así es como se van fabricando las causas para lograr favores ante alguien para mostrar una supuesta actividad y se quiebran los destinos de la gente".
"Mi marido es un preso político"
Para Rudneva la detención de su marido Konstantin Rudnev es una cuestión política que surge a raíz del alineamiento que posee el gobierno de Javier Milei con el de Donald Trump en Estados Unidos contra Rusia. La mujer explicó que ambos eran fuertes opositores a Vladimir Putin y que, por eso, viajaron a la Argentina, pero que al final se encontraron experimentando "una situación similar de persecución".
"Mi esposo es un preso político. Siempre estuvo en contra de Putin y siempre lo estaban reprendiendo. Muchas represiones contra él y por eso nos fuimos de Rusia. Encima, llegamos a la Argentina y nos ocurre lo mismo", señaló. Y siguió: "Tenía sospechas de que Putin estaba tratando de influir acá buscando a mi esposo y metiéndolo en la cárcel para poder lograr algo. Porque todo se está dando de una forma muy despótica".
Actualmente la causa está a cargo del fiscal general Fernando Arrigo y los fiscales auxiliares Gustavo Revora y Tomás Labal. Más allá del proceso judicial, Rudneva solicitó el apoyo de la sociedad para que su marido pueda recuperar la libertad.
