La tigresa Flora, que había sido rescatada del ex zoológico de Luján en febrero, murió el pasado 1 de abril. El animal había sido trasladado al santuario FELIDA de los Países Bajos y si bien los especialistas detectaron una enfermedad no llegaron a salvarla.
De qué murió Flora, la tigresa que había sido rescatada del ex zoo de Luján
La ONG Four Paws informó que la tigresa murió de peritonitis a mediados de la semana pasada. "Al principio Flora se adaptó bien, le encantó su primera cama de paja y disfrutó descansando en su hamaca al sol. Sin embargo, recientemente el equipo de FELIDA había notado en ella signos de dolor y malestar", señalaron en un comunicado desde la organización.
Los especialistas le habían hecho una evaluación médica en una clínica y descubrieron que tenía peritonitis severa (inflamación abdominal). "El equipo veterinario se preparó para realizar una cirugía e hicieron todo lo posible para salvarla pero, tristemente, Flora falleció inesperadamente", sostuvieron. Una autopsia preliminar realizada el 2 de abril confirmó el cuadro.
Flora había sido trasladada al santuario el 23 de febrero de 2026 en un vuelo especial, tras una evaluación veterinaria integral en noviembre del año pasado y una gran logística. Los especialistas habían determinado que la tigresa, junto con los osos Gordo y Florencia, tenían graves problemas de salud y condiciones de vida críticas, lo que llevó a priorizar su caso. Antes del viaje, la tigresa recibió tratamientos urgentes —incluida una cirugía por lesiones en sus patas y problemas dentales— para estabilizarla y garantizar que estuviera en condiciones de soportar el traslado.
¿Fue el traslado a Países Bajos lo que afectó a la tigresa?
La directora del programa de Four Paws, Luciana D’Abramo, aseguró que, a pesar de su fallecimiento, el traslado "fue lo mejor" para la tigresa. "Dejar a un animal como Flora en las condiciones de las que fue rescatada, solo hubiera prolongado su sufrimiento y le hubiera prevenido acceder al cuidado especialista que necesitaba con urgencia", apuntó.
En ese sentido, señaló que un santuario le ofrece a estos animales la mejor, y en ocasiones la única, esperanza de recuperación y vida digna. "Mientras muchos animales rescatados prosperan una vez que reciben el cuidado apropiado, otros, trágicamente, sucumben a sus condiciones preexistentes de las cuales no pueden recuperarse", lamentó la especialista.
