El temor al desgaste empuja al Gobierno a evaluar un adelantamiento electoral

Un sector del Gobierno estudia la posibilidad de adelantar las elecciones presidenciales para mayo de 2027. La idea es evitar un mayor desgaste de la gestión de Milei. Deben derogar las PASO y cambiar el Código Electoral.

01 de abril, 2026 | 00.05

Con una economía estancada, un índice de inflación que se resiste a bajar y un deterioro social cada vez más visible, en la Casa Rosada ya evalúan la posibilidad de adelantar las elecciones de 2027 para no llegar al comicio nacional en un escenario de mayor crisis. La fecha que se menciona en ese sector es mediados de mayo, cinco meses antes de lo establecido. Para avanzar, el oficialismo debería derogar la ley de las PASO y modificar el Código Electoral, algo que consideran viable con el respaldo de aliados y de algunos gobernadores dialoguistas, con quienes podrían abrir negociaciones por las listas.

Este martes, durante El Pase de El Destape Radio, Roberto Navarro contó que un alto funcionario le dijo que querían adelantar las elecciones para mayo del año que viene y que varios gobernadores ya le habían comentado que harían sus comicios en los primeros meses de 2027. Desde enero, las encuestas muestran una caída en la imagen del Gobierno que lo ubica en sus niveles más bajos de aprobación, con una creciente preocupación por los bajos salarios y el desempleo. En un sector del oficialismo creen que esa tendencia será difícil de revertir y advierten que podrían aparecer episodios de inestabilidad en los mercados como los que se vivieron en 2025 antes del rescate de Donald Trump, previo a las comicios legislativos de octubre. Si Milei reelige en la primera mitad del año, como esperan, evitarían turbulencias y nuevas dificultades para acceder a los mercados para refinanciar deuda.

Sin embargo, el adelantamiento enfrenta obstáculos importantes. Días atrás, el ministro del Interior, Diego Santilli, y la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, participaron de una jornada organizada por la Cámara Nacional Electoral para discutir el sistema que se utilizará en 2027. Allí plantearon la necesidad de revisar la continuidad de las PASO, que el año pasado fueron suspendidas pero no eliminadas. Según la ley de Democratización de la Representación Política de 2009, las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias son el mecanismo de oficialización de candidaturas y deben realizarse el segundo domingo de agosto. El Gobierno había deslizado la posibilidad de volverlas optativas, sólo para los partidos con más de un precandidato presidencial. Pero un eventual adelantamiento exigiría directamente su eliminación.

Dado que los gobernadores suelen ser enemigos de las PASO, su eliminación se presenta como un objetivo posible. Pero la fecha de octubre para las elecciones generales tiene dos anclajes. Por un lado, la reforma de la Constitución Nacional estableció que la elección de presidente y vice debe realizarse dentro de los dos meses previos a la finalización del mandato, que concluye el 10 de diciembre. Por otro, el Código Electoral Nacional fija que la convocatoria debe hacerse con una antelación no menor a 90 días y que los comicios se celebrarán el cuarto domingo de octubre del año en que terminan los mandatos, con eventual balotaje en noviembre.

El camino es complejo, pero en el oficialismo creen que, con los apoyos necesarios, es viable. Para eso deberán asegurar no sólo a los gobernadores aliados sino también a los dialoguistas. Una posible prenda de negociación podría pasar por las listas locales, en un contexto en el que varios mandatarios temen que La Libertad Avanza impulse candidatos propios en sus distritos. La mayoría de las provincias tenía previsto adelantar sus elecciones, pero si el Ejecutivo nacional avanza con su idea, deberán reconfigurar sus calendarios.

La iniciativa oficial no toma totalmente por sorpresa al peronismo. La semana pasada, el ex gobernador Sergio Uñac envió una carta a la conducción nacional del PJ -que formalmente preside José Mayans, aunque responde a Cristina Kirchner- en la que advertía sobre la posibilidad de que el Gobierno anulara las PASO y adelantara las elecciones generales. En ese escenario, proponía que el peronismo definiera su candidatura en una interna abierta antes de fin de año. La iniciativa no generó mayores reacciones, pero las señales que llegan desde la Casa Rosada le dan ahora otro peso.

En el oficialismo sostienen que un adelantamiento también complicaría la reorganización del peronismo, aún atravesado por tensiones internas. Pero la jugada no está exenta de riesgos: ¿en qué condiciones llegaría Javier Milei al final de su mandato si pierde una elección anticipada? Hay antecedentes. Raúl Alfonsín adelantó los comicios presidenciales a mayo de 1989, fue derrotado por Carlos Menem y debió acordar una entrega anticipada del poder en julio, en medio de la crisis hiperinflacionaria.