Mauricio Macri tiene previsto volver a embarrarse con la rosca del año electoral. Lo hará en Santa Fe, la primera provincia en encarar el cierre de alianzas de un 2025 complejo, con comicios desdoblados y una reforma constitucional por delante.
En el PRO conviven distintas miradas sobre el presente y el futuro del partido, tanto a nivel nacional como provincial. En Santa Fe, el sello amarillo cerró una alianza con los actuales socios locales de Juntos por el Cambio, denominado Unidos, sin La Libertad Avanza. El gobierno, en su primer desafío del año, no concretó una coalición con otras fuerzas.
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Sin embargo, no todo es color de rosas en el macrismo. Dirigentes santafesinos tomaron la decisión de huir hacia las filas violeta y, sin el sello, integrar las listas libertarias en el distrito. Después de una interna para nada pacífica por la conducción del partido, quieren vaciar de poder a la presidenta de la fuerza, la vicegobernadora Gisela Scaglia.
“No existe más el PRO”, justificó un dirigente que decidió pegar el salto. La supuesta ausencia del partido, “más que autonomía”, generó “caos” a la hora de acomodarse electoralmente. Con esta jugada, se pretende que el sello amarillo se convierta en una cáscara vacía.
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Scaglia presentará 90 listas PRO, dentro de Unidos, hacia finales de la semana, cuando venzan los plazos para hacerlo, y sólo en un distrito se evidenció la fuga que, desde el sector más vinculado al gobierno, demuestran como masiva. Desde la conducción partidaria, por lo tanto, desmienten cualquier tipo de deterioro del espacio. “El que juega afuera es a nivel personal”, se retrucó cerca de la conducción del partido local. En diciembre, el Consejo directivo de la fuerza, presidido por Scaglia, ya había votado de manera unánime la pertenencia del PRO dentro de la alianza Unidos. Esa es la posición respaldada por Macri.
Según confió un dirigente amarillo, tanto Mauricio como el partido nacional respaldan la posición adoptada por Scaglia y la conducción del PRO local. Tan es así, que el ex presidente tiene previsto viajar a Santa Fe en las próximas semanas para terminar de dar su apoyo. “La vice gobernadora y todos los intendentes que tenemos en están con los pies adentro del plato. Eso es lo importante”, se dijo frente al anuncio de fugas.
¿Hemorragia en el macrismo?
Los saltos dirigenciales que, según la conducción, serían pocos, fueron hasta justificados por la cercanía de muchos de estos referentes al gobierno, incluso algunos son parte del Ejecutivo. Por lo que se interpretó como lógica la intención de formar parte de las listas violentas.
En el PRO no quieren atacar a nadie para evitar regalar herramientas mediante la victimización. Por eso todavía hay referentes que conviven en las filas amarillas esperando ser echados pero, al final del camino, van a tener que renunciar.
Los amarillos están convencidos de que al electorado no le hacen gracia los saltos políticos. En esa línea se leyó un posteo de Luis Juez, que ya manifestó su “deseo” de ser candidato de LLA en Córdoba en 2027. “Cuando ustedes nadan hablando de los saltos de Juez, digan que nunca me moví del combate contra la corrupción (…) No nos vendemos, no transamos”, dijo el senador en una entrevista cuyo fragmento subió en redes sociales.
La situación del PRO es delicada. En la Ciudad de Buenos Aires, este fin de semana volvieron a recibir ataques de La Libertad Avanza. La presidenta del partido violeta aseguró que “el amarillo ya fue” y el brazo combativo del macrismo en la CABA, la Juventud, no se quedó callada. En Uspallata aseguran que no le van a responder a una legisladora, pese a que ella tiene una relación de cercanía importante con Karina Milei.
El macrismo sabe que el gobierno va a tener desafíos difíciles de afrontar. Superados los obstáculos del ordenamiento económico, a la Casa Rosada se le abrirán otro tipo de debates en los que a ciertos sectores le resultará más fácil mostrar algunas diferencias pero, sobre todo, en los que harán falta oradores, argumentadores, negociadores y defensores. Todos roles, hasta ahora, ocupados por los amarillos.
“Durante todo el año, nuestro 'para qué' fue claro, apoyar las medidas económicas necesarias para controlar la inflación y ordenar la economía”, explicó la diputada Daiana Fernández Molero en el último informe de la Fundación Pensar, el think tank macrista. “Ahora, con una base algo más sólida, los desafíos de 2025 exigen mayor precisión y valentía. Argentina necesita reformas estructurales urgentes, entre ellas, una reforma tributaria que incentive el crecimiento, la democratización sindical y una reforma jubilatoria justa”. Parte de lo que se viene.