Recalculando: ahora el FMI apuesta a una baja de la inflación en Argentina partir de abril

Tras el cimbronazo que generó el dato de marzo, con una inflación de 3,4% y diez meses consecutivos de aceleración, el vicedirector del FMI afirmó que los datos de alta frecuencia anticipan una baja en los precios.

17 de abril, 2026 | 17.30

Luego de conocerse el dato de inflación de marzo, tanto minorista como mayorista, que arrojó un 3,4% mensual y confirmó el décimo mes de aceleración, el Fondo Monetario Internacional volvió a prever una baja de precios producto del apretón presupuestario y cambiario que receta al país y el gobierno de Milei cumple a rajatable. Desde Washington, el vicedirector del Departamento del Hemisferio Occidental, Luis Cubeddu, aseguró este viernes que el organismo prevé una desaceleración inflacionaria en la Argentina a partir de abril.  "Estamos proyectando que se producirá un proceso de desinflación en los próximos meses. Los indicadores de alta frecuencia de abril sugieren que así es”, sostuvo durante una conferencia de prensa.

El diagnóstico se apoya en una combinación de factores que, según el Fondo, "empiezan a mostrar resultados", entre los que destaca una política fiscal contractiva, cambios en el esquema monetario y un proceso de recomposición de precios relativos que, si bien impactó en los índices recientes, sería transitorio. La definición llega después de un marzo con una inflación del 3,4%, que interrumpió la tendencia descendente que el Gobierno venía destacando.

“El aumento de 3,4% registrado en el índice de precios de marzo refleja una serie de factores”, explicó Cubbedu para justificar el repunte inflacionario, y mencionó el encarecimiento de la energía a nivel global, los ajustes estacionales, subas en educación y el impacto de los precios regulados. Según indicó, estas correcciones responden a la decisión oficial de “abordar algunos de los desajustes de precios relativos que existen en la economía”.

Cubeddu remarcó que la expectativa de desaceleración se sustenta en “un ancla fiscal muy fuerte cuya credibilidad se ha mejorado” y en “mejoras en el marco de política monetaria que ayudarán a apuntalar un proceso de re-monetización de la economía”. 

El FMI vuelve a poner el foco en la disciplina fiscal como eje ordenador, con más ortodoxia: menor emisión, menor presión sobre los precios. Bajo esa lógica, el organismo considera que “las expectativas de inflación a doce meses vistas siguen estando relativamente bien ancladas y se sitúan en torno al 25%”, un número que coincide con sus proyecciones anuales. Sin embargo, el escenario que describe el Fondo también implica costos. La consolidación de ese sendero requiere, según el propio organismo, una política monetaria “lo suficientemente restrictiva” como para sostener la desinflación. En otras palabras, tasas altas, menor liquidez y un crédito más acotado, en un contexto en el que la actividad económica todavía muestra signos de fragilidad.

El resultado de la revisión de abril

Tras varias semanas marcadas por la expectativa y las negociaciones, el Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmó que su equipo técnico dio luz verde a la segunda revisión del acuerdo firmado con la Argentina hace poco más de un año. Esta aprobación habilita el desembolso de 1.000 millones de dólares previsto para esta fase del programa. Según el comunicado oficial del organismo, “el personal del FMI y las autoridades argentinas han llegado a un acuerdo a nivel técnico sobre la segunda revisión del programa EFF”, lo que abre la puerta a nuevos fondos en un contexto de restricciones externas. El organismo destacó que el proceso se apoya en decisiones recientes del Congreso y en cambios en la política económica.

La noticia se dio a conocer luego de que el índice de precios al consumidor se acelerara hasta el 3,4% en marzo, encadenando 10 meses consecutivos al alza. Durante una conferencia de prensa de 45 minutos, no hubo referencias directas a la Argentina, pese a que Georgieva alertó sobre un posible aumento de la inflación a nivel mundial y a que recientemente se conoció el dato local de marzo, que marcó una suba del 3,4%.

El Fondo, según el comunicado, siguió convalidando el ajuste aunque en sus proyecciones haya vuelto a disminuir las estimaciones de crecimiento argentino y aumentado las de inflación. "El impulso reformista se ha fortalecido significativamente en los últimos meses”, mencionando la aprobación del Presupuesto 2026 y un conjunto de reformas orientadas a flexibilizar el mercado laboral, formalizar activos y promover inversiones. En ese marco, remarcó que las modificaciones en el esquema monetario y cambiario permitieron “un aumento en las reservas”, con compras del Banco Central que superan los 5.500 millones de dólares en lo que va del año.

En el plano fiscal, el organismo sostuvo que “el saldo de caja cero seguirá siendo el pilar fundamental del programa”, acompañado por un superávit primario proyectado del 1,4% del PBI. Este esquema se apoya en el control del gasto y en reformas pendientes en materia tributaria y previsional. En el frente monetario, el FMI planteó que “la política monetaria se mantendrá suficientemente estricta para seguir apoyando el proceso subyacente de desinflación”, mientras que en el plano externo se fijó como meta una acumulación de reservas de al menos 8.000 millones de dólares durante 2026. El organismo también delineó la estrategia financiera del Gobierno, que incluye emisión de deuda en dólares, venta de activos y financiamiento externo.