Inflación: el dato que se conocerá mañana llega en medio de una inédita crisis de credibillidad

La suba de más del 3% que marcó el índice de la Ciudad de Buenos Aires mostró una aceleración que expone la discusión de fondo sobre qué inflación se mide y cuál queda afuera.

09 de febrero, 2026 | 22.11

Este martes se conocerá el dato de inflación nacional correspondiente a enero y, a diferencia de otros meses, el número no será leído únicamente como un indicador económico más. La publicación llega atravesada por una crisis institucional en el INDEC, la renuncia de su titular Marco Lavagna y la decisión del Gobierno de dar marcha atrás, a último momento, con la implementación de una nueva metodología para medir el Índice de Precios al Consumidor (IPC). 

La postergación de la actualización metodológica, anunciada inicialmente para comienzos de este año y luego suspendida sin nueva fecha, abrió un debate que va más allá de la discusión técnica. La medición vigente se apoya en una canasta construida con patrones de consumo desactualizados, mientras que la nueva versión incorporaba los resultados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/2018, con mayor peso de los servicios y de rubros que crecieron en la estructura de gastos de los hogares.

Marco Lavagna renunció tras la marcha atrás del Gobierno con el índice de inflación.

La decisión de postergar la actualización de la metodología para medir la inflación terminó por convertirse en un problema de confianza”, advirtió la consultora 1816, al marcar que “cuesta imaginar que algún inversor privado vea con buenos ojos la decisión política de postergar el nuevo IPC”. Desde esa perspectiva, la señal institucional pesa más que la diferencia numérica entre un índice y otro.

El economista Alejandro Giacoia, de Econviews, sostuvo que “incluso si la diferencia entre el IPC actual y el actualizado hubiera sido marginal en los primeros meses, la decisión de frenar la reforma deja una marca institucional difícil de borrar”. La lectura compartida por varios analistas es que el impacto no es sólo estadístico, sino reputacional, en un país con antecedentes de desconfianza sobre sus indicadores oficiales.

La consultora Eco Go también puso el foco en el trasfondo de la decisión. “La actualización metodológica no respondía a una urgencia electoral sino a una necesidad estructural”, apuntó, al remarcar que la canasta vigente no refleja el peso real que servicios como electricidad, gas o transporte tienen en el gasto cotidiano. Desde LCG agregaron que “con una canasta desactualizada, el IPC tendería a subestimar el impacto de los ajustes tarifarios ya anunciados”, lo que tiene efectos directos sobre contratos indexados y activos financieros atados a la inflación.

Ese punto resulta clave en un esquema económico donde bonos, alquileres, salarios y bandas cambiarias se ajustan por el índice oficial. Una inflación medida por debajo de la inflación percibida tiende a trasladar la tensión a otros precios, en particular al dólar, que sigue funcionando como cobertura frente a la incertidumbre. La decisión de frenar el nuevo IPC se produce, además, cuando el Gobierno comprometió que las bandas cambiarias se actualizarán al ritmo de la inflación informada por el INDEC.

Mal augurio

El índice porteño marcó un 3,1% en enero, por encima del 2,7% de diciembre, y mostró una aceleración de la dinámica de precios. Se trata de un indicador que pondera con mayor peso a los servicios, el mismo enfoque que tenía la metodología suspendida a nivel nacional. Básicamente, utiliza el esquema de ponderaciones de la encuesta nacional de gastos de hogares 2017/18, la que el Gobierno no quiere aplicar a nivel nacional.

La inflación en la Ciudad no suele diferir significativamente del IPC nacional. En noviembre y diciembre, por ejemplo, se ubicó apenas una décima por debajo del índice del INDEC. Por eso, el registro de enero refuerza la idea de que la inflación se mantiene en torno al 3%, un número que tensiona el relato oficial de una desinflación sostenida. “Por primera vez desde marzo de 2025, la inflación de la Ciudad vuelve a comenzar con 3”, señaló el analista político Lucas Romero, quien agregó que la suspensión del nuevo IPC “estuvo asociada a evitar un número similar en el dato nacional”.

Estimaciones privadas

Las estimaciones privadas coinciden en que la inflación de enero se ubicará nuevamente por encima del 2%. Para Equilibra, el IPC cerró en 2,2%, mientras que Analytica y Eco Go lo ubicaron en torno al 2,4%. Desde esta última explicaron que “los precios regulados y estacionales tuvieron un rol significativo en la explicación del dato mensual”.

C&T Asesores Económicos también estimó una suba de 2,4% para la región GBA y destacó que “alimentos y bebidas, el rubro de mayor ponderación, fue el de mayor incremento en el mes, con un 4,1%”. La consultora destacó que el movimiento estuvo influido por la suba de verduras y carnes.

Fundación Libertad y Progreso proyectó una inflación de 2,6% para enero. Su economista Agustín Etchebarne advirtió que “aún no se ve que volvamos a la desinflación” y que una baja más marcada recién podría observarse en el segundo semestre.

El Banco Central, por su parte, señaló en un informe reciente que durante el primer trimestre “la velocidad del proceso de desinflación enfrenta riesgos”, entre ellos factores estacionales y ajustes tarifarios pendientes. En ese marco, el dato que se conocerá mañana no sólo reflejará la evolución de los precios, sino también el impacto de una decisión política que reordenó el tablero estadístico en un momento sensible para el programa económico.