La renuncia de Marco Lavagna al Indec y la marcha atrás oficial con la publicación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) generó fuertes críticas entre algunos de los expertos en las estadísticas sociales más reconocidos.
En este caso, Agustín Salvia, titular del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, advirtió que estas medidas implican un cambio "francamente negativo", que genera un "aumento de la presión" política sobre el organismo y que "no ayuda a darle legitimidad".
Para Salvia, la salida de Lavagna y la cancelación del nuevo IPC que iba a debutar la semana que viene "pone de manifiesto la no autonomía profesional del Indec", según dijo a El Destape, aunque aclaró que "es algo propio de todos los gobiernos, que han hecho una presión importante sobre las estadísticas públicas en temas sensibles".
El experto en estadísticas sociales alertó que la decisión de Luis Caputo de continuar con el IPC basado en la canasta de 2004-2005 "es un tema sensible que tiene incidencia en las discusiones tanto de salarios como de haberes jubilatorios, de la AUH o incluso de los bonos con inflación", que están indexados según la suba de precios.
"Tiene impacto en el ciudadano de a pie, porque la no actualización (del IPC con la canasta de 2017-2018) hace que los procesos que se vienen de ajustes tarifarios queden subregistrados y por lo tanto las actualizaciones salariales o de haberes son menores a las que se deberían dar", agregó Salvia en ese sentido, por lo que "habrá más desequilibrio social sin que haya estadísticas capaces de compensarlo".
El sociólogo remarcó que la decisión de Milei y Caputo sobre el IPC "tiene racionalidad" política "porque permite al gobierno tener menos problemas de gestión", pero señaló que "no ayuda a la legitimidad del organismo público" y que "aumentó la presión en una información que es muy sensible".
"Para mí es francamente negativo", resumió Salvia, y reclamó que "se avance hacia un proceso de actualización de la información estadística en materia de inflación, de pobreza y de otros indicadores sociales como la inseguridad alimentaria que no se miden", para incorporar al Indec a "una agenda de cambio, de modernización y de transformación de las estadísticas públicas en materia social".
Las críticas de la UCA al Indec de Milei
Salvia aclaró además que "no es que teníamos un Indec puro y autónomo y ahora tenemos un Indec intervenido". Al respecto, el ODSA de la UCA ya había cuestionado al organismo estadístico oficial durante la gestión de Javier Milei.
En septiembre pasado, la UCA había alertado que el descenso de la pobreza promocionado por el Gobierno está sobreestimado, luego de que el Ministerio de Capital Humano, en base a la metodología del Indec, afirmara que esta bajó del 52,9% en el primer semestre de 2024 al 31,6% en el primer semestre de 2025.
"Un análisis más cuidadoso de la serie estadística oficial sugiere que, aunque la caída de la pobreza es real, su magnitud se encuentra sobrerrepresentada", advirtió entonces la UCA en un comunicado.
Justamente, la UCA atribuyó esta subestimación de la pobreza a dos causas paralelas. En primer lugar, se debe "a una mayor captación neta de ingresos laborales y no laborales por parte de la Encuesta Permanente de Hogares (INDEC), derivada tanto de cambios en el cuestionario como de un mejor registro en un escenario de menor inflación". "Este avance metodológico, que debe ser valorado positivamente, condiciona, no obstante, la comparabilidad con series de ingresos, indigencia y pobreza previas", agregó.
De este modo, la UCA entiende que la pobreza del Indec está actualmente mejor medida que antes, pero señala que, entonces, las mediciones previas al 2024 estaban sobredimensionadas por no captar esos mismos ingresos que ahora sí se tienen en cuenta, por lo que en verdad la línea histórica real es más baja que la oficial.
En segundo lugar, la sobrerrepresentación de la caída de la pobreza se explica por "la persistencia en la utilización de canastas básicas construidas sobre la estructura de consumo de 2004-2005, no actualizadas a la información de 2017-2018", alertó la UCA. "Durante 2024, en un escenario de fuerte recomposición de tarifas y de precios regulados, dicha desactualización limita la capacidad de la medición para reflejar con precisión la situación efectiva de los hogares", agregó.
Así, cuestionó la prolongación del uso de la vieja canasta (de 2004.2005), que justamente el Indec continuará utilizando ahora que el Gobierno resolvió cancelar el IPC con la canasta nueva (de 2017-2018).
"El Indec debería acelerar la actualización de las canastas de referencia, evaluar el impacto de los cambios en los instrumentos de captación de ingresos y transparentar su efecto sobre las series históricas", apuntó de manera directa la UCA en aquel momento.
