Por qué baja el dólar y cuándo volverá a subir: qué dicen los principales analistas

Las estimaciones de los principales 40 bancos y consultoras del país que releva el Central ubican el tipo de cambio en torno a $1.600 para junio y aproximadamente $1.720 para diciembre.

12 de febrero, 2026 | 10.00

En los últimos días el dólar mantuvo cierta estabilidad en su cotización, pese a las turbulencias financieras que dejó el escándalo INDEC, pero las proyecciones son al alza, en el mediano y largo plazo. Las estimaciones privadas relevadas por el Banco Central a través del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) ubican el tipo de cambio en torno a $1.600 para junio y aproximadamente $1.720 para diciembre. En paralelo, los contratos de dólar futuro muestran una curva ascendente mes a mes: $1.815,50 en junio y alrededor de $1.900 en agosto, lejos de las proyecciones plasmadas en el presupuesto.

Las proyecciones individuales de bancos y consultoras presentan un rango más amplio. Para fines de 2026, Barclays Capital estima un valor cercano a $1.335, Pezco Economics alrededor de $1.482, 4intelligence $1.555, Quantum Finanzas $1.610, Banco Galicia $1.621, BBVA Research $1.755, Balanz Capital $1.775, Standard Chartered $1.690, Empiria Consultores $2.001 y MAPFRE Economics $2.141. El consenso central se concentra en una depreciación moderada, aunque con dispersión en los extremos.

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Sin embargo, en el corto plazo se exhibe cierta estabilidad que responde a la estrategia del Banco Central de administrar el tipo de cambio dentro de bandas con ajustes mensuales acotados y a un contexto de tasas reales positivas en pesos. Ese esquema reduce incentivos inmediatos a la dolarización de carteras y contribuye a sostener la oferta de divisas en el mercado oficial. Pero la manipulación de las estadísticas,, teniendo en cuenta que sirve de parámetro para actualizar las bandas cambiarias, hacen peligrar esa estabilidad.

Después del escándalo de manipulación del INDEC, la relación entre datos oficiales y precio de la divisa dejó de ser un asunto técnico. El antecedente instaló una lógica: cuando la información pierde credibilidad, el mercado ajusta por anticipación. Hoy, aun con estadísticas reconstruidas y monitoreadas, la discusión sobre el nivel del tipo de cambio vuelve a girar en torno a si el valor actual refleja equilibrio o atraso.

El movimiento la la baja de los últimos días, según señalaron a El Destape, se explica por una combinación de factores: política monetaria restrictiva, tasas en pesos que incentivan colocaciones financieras, administración del tipo de cambio dentro de bandas y oferta de divisas proveniente de exportaciones. El esquema oficial busca evitar saltos y sostener una trayectoria de ajuste mensual moderado.

El futuro y lo real

En el mercado de futuros, donde las estimaciones se pagan, los contratos implícitos anticipan un sendero escalonado:  marzo en $1.715; junio en $1.815,50; agosto en $1.900. Cada mes incorpora una depreciación. Los futuros no son pronósticos oficiales, pero condensan expectativas de quienes compran y venden cobertura. Si esa curva se cumpliera, el tipo de cambio oficial seguiría ajustándose mes a mes durante todo 2026.

El concepto que reaparece es el de atraso cambiario o apreciación real del peso. Economistas como Domingo Cavallo señalaron que el peso luce apreciado en términos reales. Orlando Ferreres planteó que el dólar oficial debería ubicarse en un nivel más alto para equilibrar precios relativos. Carlos Melconian advirtió sobre riesgos si la inflación supera el ritmo de ajuste del tipo de cambio. Miguel Ángel Broda remarcó la necesidad de observar el tipo de cambio real multilateral. Ricardo Arriazu reconoció que puede existir apreciación real, aunque contextualizada dentro del programa macroeconómico.

Consultoras como Empiria Consultores, Eco Go, LCG, Ecolatina, Analytica y FIEL analizaron que el tipo de cambio real multilateral se ubica por debajo de promedios históricos y que el peso podría estar entre 15% y 30% apreciado según distintas metodologías. Sectores productivos también plantean el tema. La Unión Industrial Argentina y cámaras sectoriales sostienen que el dólar no acompaña el aumento de costos internos y que eso afecta competitividad frente a Brasil, China o Estados Unidos. El argumento es recurrente: si la inflación interna supera la tasa de depreciación, el tipo de cambio real se atrasa.