Estados Unidos se enfrentará el lunes a Bélgica por un puesto en los cuartos de final del Mundial, en un partido al que el local acude con expectativas cada vez mayores ante uno de los equipos más experimentados de Europa.
Se espera que el encuentro, que se disputará en el estadio de los Seattle Seahawks -uno de los recintos más ruidosos de la NFL-, ofrezca un ambiente estruendoso para una selección local cuyas ambiciones en el torneo han ido creciendo con cada partido.
Antes del Mundial, muchos seguidores estadounidenses consideraban que pasar a octavos de final era un objetivo razonable.
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Sin embargo, las victorias sobre Paraguay y Australia en la fase de grupos, seguidas de un triunfo 2-0 sobre Bosnia a pesar de jugar los últimos 36 minutos con 10 hombres en la ronda previa, han aumentado las esperanzas de que el equipo de Mauricio Pochettino pueda llegar más lejos en su propio terreno.
Bélgica, por el contrario, aún no ha convencido del todo.
La selección europea le ganó 3-2 a Senegal con un penal en el minuto 125, tras llegar al alargue cuando nadie lo esperaba ya que a cinco minutos del final iba en desventaja de 2-0.
Para Bélgica, el torneo puede suponer la última participación en un Mundial de la denominada "generación dorada" del país, liderada por Kevin De Bruyne, Romelu Lukaku y Thibaut Courtois.
La defensa del local, considerada un posible punto débil antes del torneo pero que impresionó ante Bosnia, probablemente también tendrá que contener a Jeremy Doku, que busca dar un salto de calidad tras una actuación discreta en lo que va de torneo.
Este encuentro evoca lo ocurrido en 2014, cuando Bélgica eliminó a Estados Unidos en octavos de final tras la prórroga, un partido recordado por la actuación récord del portero Tim Howard, con 16 paradas.
Esta vez, Estados Unidos no podrá contar con el delantero Folarin Balogun, que marcó en la primera parte contra Bosnia antes de recibir una tarjeta roja en la segunda. Su suspensión deja a Pochettino ante una decisión clave en cuanto a la alineación.
"Como equipo, queremos dejar nuestra huella en el fútbol y dejar un legado", afirmó el centrocampista estadounidense Tyler Adams. "Sabemos que cuanto más lejos lleguemos, más crecerá este deporte".
Con información de Reuters
