El domingo por la tarde, mientras Inglaterra y México se enfrentan en un duelo del Mundial en el Estadio Azteca, la línea divisoria entre las dos culturas futbolísticas pasará justo por un pub británico en el corazón de Ciudad de México.
En The Duke of Lisbon, en el barrio Juárez, los cocineros mexicanos preparan un fish and chips que, según los británicos nostálgicos, es mejor que algunas versiones de su país. Detrás de la barra, el equipo directivo británico-mexicano del local mantiene un ambiente cordial.
Para cuando empiece el partido, el pub, que tiene una larga barra de madera y ejemplares de la Enciclopedia Británica en las paredes, estará repleto de camisetas verdes y blancas, con el personal zigzagueando entre los aficionados de ambos equipos con pintas de cerveza amarga y platos de pollo tikka masala o salchichas con puré de patatas.
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"Uno saldrá más contento que otro", dijo el cogerente mexicano Luis Peña. "Pero que la pasemos bien", añadió.
El fútbol en México se remonta a la llegada de los mineros británicos en el siglo XIX, quienes sembraron la semilla de lo que se ha convertido en una obsesión nacional.
Para Inglaterra, el Azteca evoca las sombras de un dolor pasado.
La última vez que la selección nacional disputó un partido del Mundial allí, en 1986, el argentino Diego Maradona marcó el famoso gol de la "Mano de Dios" y, posteriormente, uno de los mejores goles jamás vistos, consolidando así el lugar del estadio en la historia del deporte.
Aunque al principio el personal del Duke estaba preocupado por la posibilidad de que aficionados ingleses y mexicanos se reunieran en un mismo lugar para un partido de tanta importancia, el cogerente inglés, Alex Mahoney, afirmó que los años de amistad entre la clientela británica y mexicana del pub le han convencido de que el ambiente seguirá siendo cordial.
"Me encanta que los mexicanos valoren la cultura británica; vienen aquí todo el tiempo (...) y nosotros estamos aquí por una razón: amamos México", dijo Mahoney. "Hay respeto mutuo y espero que siga presente el domingo".
Thomas Scott, cliente habitual de The Duke of Lisbon, no tiene lealtades divididas incluso después de vivir 18 años en México.
"Me encanta México, pero este fin de semana, en lo que a fútbol se refiere, todo gira en torno a Inglaterra", dijo. "Uno elige un equipo desde el principio y se mantiene fiel a él, sin importar las alegrías ni las decepciones", consideró.
FAMILIAS SEPARADAS
En toda Ciudad de México, las familias binacionales caminan sobre la cuerda floja entre la rivalidad y la paz doméstica.
Matt Tyler, un inglés de 42 años, y su esposa mexicana, Iris Hernández, de 46, han pasado la semana intercambiando bromas mientras sus hijos, Vincent, de 13 años, y Paolo, de 11, navegan por aguas turbulentas. Los chicos aún están sopesando a quién le son leales.
"Somos Suiza hasta el domingo", dijo Hernández.
Pero Tyler no se ha mantenido precisamente neutral.
"Me gustaría pensar que elegirían al mejor equipo, que todos sabemos que es Inglaterra", bromeó, provocando las protestas de su esposa.
Al igual que muchos británicos en México, ha pasado la semana recibiendo bromas de amigos mexicanos deseosos de recordarle lo que le espera si Inglaterra pierde.
Su peluquero le ofreció un corte de pelo gratis si ganaba Inglaterra, pero prometió cobrarle el doble si se imponía México.
El domingo, la familia llevará su tira y afloja doméstico al pub The Duke of Lisbon.
¿Y si Inglaterra queda eliminada? Tyler tiene un plan para lo que queda del torneo: "Deshacerme de la cerveza inglesa y comprarme una Victoria (cerveza mexicana) y un tequila".
Con información de Reuters
