En el marco del Día de la Zamba, Los Nocheros decidieron honrar la fecha con una publicación muy especial en sus redes sociales que rápidamente captó la atención de sus seguidores. El grupo salteño compartió un video interpretando El amor es un viento que regresa, una de las piezas más sentidas y profundas del cancionero popular.
Con esta elección, los músicos no solo celebraron el género que es columna vertebral de nuestra identidad, sino que también reafirmaron su vigencia como intérpretes de las grandes obras de la música raíz. La publicación tuvo como objetivo central rendir un sentido homenaje a la figura de Horacio Guarany, autor de la obra y máximo referente del folklore argentino.
Al cumplirse esta efeméride, los artistas buscaron conectar con el legado de Guarany, recordando su capacidad para transformar el sentimiento en poesía perdurable. La interpretación, cargada de la armonía vocal característica del grupo, sirvió para poner nuevamente en valor la lírica de un ídolo que sigue presente en cada guitarreada y escenario del país.
A través de este gesto, la agrupación salteña aprovechó la visibilidad de las plataformas digitales para destacar la importancia de los clásicos en la cultura actual. Para el público, fue una oportunidad de celebrar por partida doble: el día de uno de nuestros ritmos más emblemáticos y la memoria de un compositor que marcó a fuego la historia de la música nacional.
La respuesta de los seguidores no se hizo esperar: llenaron el posteo de mensajes que celebraban tanto la técnica de la banda como la elección del repertorio.
Lo nuevo de Kike Teruel con Martu Brito
El músico regresó a la escena discográfica a través de una colaboración con la cantante Martu Brito, marcando un nuevo paso en su carrera tras su desvinculación definitiva de Los Nocheros. El referente del folklore aportó su voz a una composición que se aleja de los ritmos festivos para adentrarse en una temática centrada en el duelo y la pérdida.
La obra, titulada Oscuridad, surgió de un proceso creativo íntimo y se estructura como un recorrido por las distintas fases de la despedida, el aislamiento y la aceptación. La participación de Teruel añade una capa de profundidad a la pieza, estableciendo un puente entre la sonoridad tradicional del género y la propuesta estética moderna de Brito.
