El tango y la canción popular argentina vuelven a cruzarse en una apuesta artística de altísimo vuelo. Ariel Ardit, una de las voces más potentes y convocantes de la escena tanguera actual, se prepara para desembarcar en Mar del Plata con su nuevo espectáculo “Sandro Así”. La cita tendrá lugar el 23 de julio a las 21 horas sobre el emblemático escenario del Teatro Colón de la ciudad balnearia.
En este flamante trabajo, el intérprete realiza un giro sustancial en su consagrada trayectoria al sumergirse de lleno en el cancionero de Roberto Sánchez. Lejos del homenaje lineal, la copia o la mímica desprovista de matices, Ardit aborda el repertorio de Sandro desde una búsqueda expresiva profundamente propia, logrando un diálogo genuino entre el universo pasional de El Gitano y su propia identidad artística y ciudadana.
Para plasmar esta relectura contemporánea, el cantante estará respaldado por una formación musical de excelencia dirigida por el pianista Andrés Linetzky:
- Andrés Linetzky (piano)
- Ramiro Boero (bandoneón)
- Pablo Guzmán (bajo)
- Martín Sabagh (batería)
- Rodrigo Gonzálvez (guitarra)
- Manuel Quiroga (violín)
- Elizabeth Ridolfi (viola)
La génesis de este disco —nominado recientemente a los Premios Gardel como Mejor Álbum Conceptual— responde a una necesidad espiritual e interpretativa que asaltó a Ardit en medio de una transición artística. El propio cantor revela el trasfondo de un hallazgo que, en realidad, estaba marcado a fuego en su propia biografía: "Este disco de Sandro me brota en un momento especial de búsqueda como intérprete, de una necesidad expresiva diferente".
La conexión de Ardit con Sandro
"Luego de explorar sin saber qué, en una neblina que parecía no disiparse, en un espectáculo que hacíamos con Lidia Borda, propuse cantar cada uno un tema de Sandro y allí estaba. Sentí en el cuerpo la misma sensación de algo vivo que me brotaba genuino y familiar, como el tango".
La conexión con el ídolo de América, sin embargo, se remonta a sus primeros años de vida en su Córdoba natal, mucho antes de que el cemento porteño lo moldeara como cantor de raza: "A mis 4 años mi madre, cantante de folclore, y mis tíos, cómicos imitadores, ofrecían un espectáculo en el Teatro Luz y Fuerza de Córdoba".
"Allí ellos me empujaron a mi debut artístico, imitando a Sandro, como un juego, como una travesura. No había que buscar tan lejos. Estas grabaciones no intentan ni imitar ni tributar. Sandro, además de ser lo primero que canté en público, es un paisaje familiar de infancia y juventud", rememoró, como bien cita el medio local La Capital.
