Una estrella estallará: así se verá el extraño fenómenos astronómico

Una estrella está por convertirse en nova recurrente. Descubrí el sorprendente espectáculo que nos espera en el cielo nocturno.

26 de marzo, 2025 | 19.25
T Coronae Borealis T Coronae Borealis

El cielo nocturno podría sorprendernos en los próximos días con un espectáculo poco frecuente. Una estrella conocida como T Coronae Borealis (T CrB) está a punto de convertirse en una nova recurrente, un fenómeno explosivo que ocurre cada ciertas décadas. Los astrónomos han estado siguiendo de cerca la evolución de T CrB y creen que la explosión podría ocurrir el 27 de marzo. En ese momento, el brillo del sistema aumentará drásticamente, haciéndola tan brillante como algunas de las estrellas más visibles del cielo.

Todas las señales indican que esta nova está a punto de suceder. Las explosiones anteriores ocurrieron en 1217, 1787, 1866 y 1946, y cada una siguió un patrón similar. En marzo de 2023, se detectó una disminución en el brillo conocida como Pre-erupción Dip, que se considera una clara señal de que la nova está por ocurrir. Aunque en agosto de 2024 se pensó que la explosión era inminente, finalmente no sucedió. Pero ahora, todos los indicios apuntan a que es solo cuestión de días.

El sistema estelar T CrB está compuesto por una gigante roja y una enana blanca en interacción constante. La enana blanca actúa como un "vampiro estelar", absorbiendo materia de la gigante roja hasta que se produce una explosión termonuclear. A diferencia de una supernova, donde la estrella se destruye por completo, en una nova recurrente la explosión ocurre en la superficie, permitiendo que el ciclo se repita con el tiempo.

Normalmente, T CrB es demasiado tenue para ser visible a simple vista. Pero cuando ocurre la explosión, su brillo aumenta de forma drástica y se vuelve visible durante algunos días. Para aquellos que quieran presenciar este fenómeno, T Coronae Borealis se encuentra en la constelación de la Corona Boreal, entre Arcturus y Vega. En el hemisferio sur, puede resultar difícil de observar debido a su posición cerca del horizonte norte.

La mejor manera de encontrar a la nova es trazar una línea imaginaria entre estas dos estrellas brillantes y buscar un pequeño semicírculo de estrellas cerca de la constelación de Hércules. Cuando la estrella entra en erupción, su brillo alcanza una magnitud de 2, similar al de la Estrella Polar. Sin embargo, este destello es efímero y comienza a desvanecerse en pocos días.

El astrónomo Franck Marchis del SETI Institute explicó que, aunque hay un alto grado de certeza sobre la inminencia del evento, la fecha exacta aún tiene cierto margen de incertidumbre. Sin embargo, las observaciones recientes indican un comportamiento similar al registrado antes de la erupción de 1946, lo que refuerza la hipótesis de que estamos a punto de presenciar una nova.

T Coronae Borealis se encuentra en la constelación de la Corona Boreal, entre Arcturus y Vega

Cuándo desaparecen los anillos de saturno: por qué se produce

La desaparición de los anillos de Saturno ha captado la atención de la comunidad científica y de los entusiastas de la astronomía. A partir de marzo de 2025, este fenómeno será visible desde la Tierra, generando un gran interés por su naturaleza cíclica y las razones detrás de su ocurrencia. Su estudio permite comprender mejor la dinámica orbital de los planetas y la composición de estos icónicos anillos.

El Instituto Smithsonian ha informado que la desaparición de los anillos de Saturno ocurre debido a la alineación planetaria. En 2025, este fenómeno comenzó en marzo, cuando los anillos dejaron de ser visibles desde la Tierra. Posteriormente, volverán a aparecer gradualmente antes de desaparecer nuevamente en noviembre del mismo año.

El motivo principal de este cambio en la visión de los anillos radica en su delgado perfil. Cuando la Tierra y Saturno se alinean en ciertos puntos de sus respectivas órbitas alrededor del Sol, la inclinación de los anillos respecto a nuestro planeta hace que parezcan desaparecer temporalmente. Este fenómeno ocurre aproximadamente cada 13 a 16 años y la última vez que se observó fue en 2009.