Dique Luján es uno de los rincones inesperados del Gran Buenos Aires donde el paisaje cambia por completo en cuestión de segundos. Está ubicada en el partido de Tigre, en pleno Delta, y está separada de Villa La Ñata por el canal Villanueva, aunque las dos quedan comunicadas por un puente levadizo. A unos 32 kilómetros del acceso más cercano a la Ciudad de Buenos Aires, el lugar propone una de las escapadas más tranquilas en un pueblo ribereño.
La cercanía con el río, los canales y la vegetación hacen que el lugar sea atractivo especialmente para disfrutar fines de semana largos lejos del ritmo urbano. La pesca y las actividades recreativas forman parte de su identidad y la conexión con Villa La Ñata permite recorrer las dos localidades en una misma escapada.
El origen del nombre
Aunque hoy pueda parecer un nombre natural de la zona, “Dique Luján” tiene un origen particular. A comienzos del siglo XX, el político y hacendado bonaerense Benito Villanueva buscaba desarrollar en estas tierras una gran urbanización que llamó “Ciudad del Delta”, inspirada en la idea de crear una “Venecia argentina”.
El proyecto necesitaba resolver uno de los grandes problemas del territorio como lo eran las inundaciones.En esa línea se construyeron distintos canales para desagotar los campos, entre ellos los canales Villanueva, Los Sauces, Rioja, Pacheco, García y Carolina.
La llegada del ferrocarril también fue determinante. En una zona inundable se excavó una cantera de grandes dimensiones para obtener tierra con la que rellenar el terreno para la futura estación. Los trabajadores empezaron a llamarla “el dique del Luján” por su cercanía con el río y ese nombre terminó identificando al espejo de agua, pero también a la localidad.
En 1914 se inauguró la estación ferroviaria, que conectaba Dique Luján con la zona de Ingeniero Maschwitz. El ambicioso proyecto de Villanueva no llegó a concretarse como lo había sido imaginado, pero con el paso del tiempo el lugar tomó otra forma.
Un rincón del Delta para desconectar
Con el crecimiento del miniturismo, Dique Luján se transformó progresivamente en un destino de casas de fin de semana y propuestas gastronómicas asociadas al paisaje del Delta. Hoy, junto con Villa La Ñata, mantiene una identidad basada en la tranquilidad y el agua.
El propio Municipio de Tigre destaca que las dos localidades conservan la atmósfera de pueblo y que reciben numerosos visitantes durante los fines de semana, atraídos por el paisaje, los paseos y las actividades recreativas.
