La aparición de animales muertos en las costas de Puerto Madryn volvió a generar preocupación en la comunidad científica y las autoridades de Chubut. Esta vez, se trata de múltiples ballenas afectadas. La necesidad de establecer qué factores están detrás de sus muertes es cada vez más grande.
La situación se produce en una región clave para la conservación de la ballena franca austral, que cada año llega a las aguas de la Patagonia para reproducirse y criar a sus ballenatos. Además de su importancia ecológica, la especie es uno de los principales atractivos turísticos de la zona.
Los especialistas trabajan para reunir información sobre los ejemplares encontrados muertos, analizar muestras y establecer si sus defunciones responden a una causa común o a la suma de factores. Las conclusiones requieren estudios veterinarios y ambientales.
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La mortandad que podría superar un récord histórico
La preocupación aumentó después de que en menos de 48 horas se encontraran cinco ejemplares sin vida en distintos puntos de Puerto Madryn. Entre los sectores donde se registraron hallazgos están Playa Kaiser, la Curva del Indio, Playa Paraná y las inmediaciones del Club Náutico Atlántico Sud. También se encontró una ballena franca austral cerca de las calles Roca y 9 de Julio.
El antecedente más importante se remonta al año 2012, cuando se contabilizaron 113 ballenatos muertos, la mayor cifra documentada hasta ese entonces. Los registros preliminares del 2026 indican que la mortandad podría superar el número, aunque las autoridades advierten que todavía no es posible establecer un total definitivo ya que los relevamientos continúan.
Erysipelothrix rhusiopathiae, la bacteria bajo investigación
Una de las hipótesis que analizan desde el Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral es la presencia de Erysipelothrix rhusiopathiae, una bacteria que habita en ambientes marinos y que puede provocar erisipela y cuadros sistémicos graves en animales.
El especialista en gestión ambiental Víctor Fratto explicó a El Destape que los análisis preliminares apuntan a ese microorganismo, pero todavía no permiten confirmar que sea la causa de todas las muertes ni explicar por qué el fenómeno adquirió tamaña magnitud.
También se realizarán estudios en las aguas de los golfos Nuevo y San José para investigar posibles factores ambientales que aumenten la vulnerabilidad de los ejemplares.
Hasta el momento no se identificó una relación con actividades humanas ni se determinó que sea un riesgo para la población. No se impidió tampoco realizar excursiones de avistaje, aunque recomiendan no acercarse ni tocar ballenas varadas, vivas o muertas.
