Pesaba más que un auto y tenía una cola capaz de romper huesos: el gliptodonte gigante que vivió en Argentina

Se trata de un gliptodonte gigante que habitó el territorio argentino hace miles de años.

03 de julio, 2026 | 09.43

Si viajamos a través del tiempo a la Argentina prehistórica es muy probable que nos encontremos con una criatura que muchos confundirían con un monstruo: el gliptodonte gigante. Este fue un mamífero que pesaba más de una tonelada, estaba protegido por un enorme caparazón y contaba con una cola que funcionaba como un mazo durante el combate con otras especies.

Vivió durante millones de años y desapareció hace unos 10.000 años, hacia el final de la última Edad de Hielo. Sus fósiles fueron hallados en distintas regiones de Argentina, especialmente en la provincia de Buenos Aires. Lo mejor de todos es que algunos ejemplares se conservaron en tan buen estado que permitieron reconstruir cómo era su aspecto y modo de vida.

El gliptodonte gigante vivía en lo que hoy es Buenos Aires.

Cómo era el gliptodonte gigante

Los gliptodontes pertenecían al mismo grupo de mamíferos que los armadillos actuales, aunque alcanzaban dimensiones muchísimo más masivas. Algunas especies, como el Doedicurus, podían medir cerca de cuatro metros de largo y pesar entre 1.500 y 2.000 kilogramos, es decir, más que un auto.

Su característica más llamativa era el enorme caparazón formado por cientos de placas óseas fusionadas entre sí, que protegían prácticamente todo el cuerpo. A diferencia de los armadillos modernos, este escudo era completamente rígido y no podía enrollarse.

Otra de sus armas era la cola. En especies como Doedicurus terminaba en una pesada maza recubierta por placas óseas y provista de púas. Los científicos creen que podía utilizarla para defenderse de grandes depredadores o durante enfrentamientos con otros individuos de su misma especie. La fuerza del impacto era tal que podía fracturar huesos.

Lo más increíble es que, pese a su aspecto "monstruoso", el gliptodonte era herbívoro. Se alimentaba principalmente de pastos y vegetación baja que encontraba en las extensas llanuras sudamericanas, y utilizaba su mandíbula para triturar plantas.

Argentina es uno de los países donde se encontraron más restos fósiles de gliptodontes. Esto permitió a los paleontólogos conocer en detalle su anatomía, evolución y distribución. En este sentido, muchas se exhiben actualmente en museos naturales a lo largo y ancho del país y forman parte del patrimonio paleontológico nacional.

El gliptodonte integró la denominada megafauna sudamericana, un conjunto de enormes mamíferos que también incluía a los perezosos gigantes, los tigres dientes de sable y los mastodontes. Todos ellos habitaron lo que hoy es nuestro país.