Una chocolatería de autor nacida en Tierra del Fuego durante la pandemia acaba de dar un nuevo paso en su expansión. Moala, fundada por el maestro chocolatero Adrián Ramírez Cantarell, abrió su primer local en Buenos Aires con una propuesta que busca unir chocolate, diseño y la identidad de cada ciudad.
Se trata del tercer local de la marca, que hasta ahora tenía presencia en Ushuaia y El Calafate, y representa su primera llegada fuera de la Patagonia. El nuevo espacio está ubicado en El Salvador 4723, en Palermo Soho, tiene 120 metros cuadrados y requirió una inversión de US$250.000.
La firma produce actualmente unas 16 toneladas de chocolate al año, sin contar la nueva capacidad incorporada en Buenos Aires, y cuenta con un catálogo de alrededor de 75 productos entre bombones, trufas, tabletas y figuras. Además, registra un crecimiento anual cercano al 15%.
Del Fin del Mundo a Buenos Aires
Moala nació en Ushuaia en plena pandemia, de la mano de Ramírez Cantarell, con la intención de desarrollar una chocolatería que se diferenciara de las propuestas tradicionales. Con el tiempo, el chocolate comenzó a ocupar un lugar central dentro de un concepto más amplio, en el que también intervienen el arte, el diseño y la arquitectura.
La llegada a Palermo responde a esa misma búsqueda. La marca desarrolló para Buenos Aires una identidad visual propia, inspirada en elementos característicos de la ciudad, que se trasladan a los productos, el packaging y la ambientación del local.
Entre las piezas creadas especialmente para este desembarco aparecen las llamadas Vaquitas, además de tabletas personalizadas, cajas premium y colecciones de bombones. La figura del animal se suma a otros personajes que la marca ya creó para sus locales: una oveja inspirada en El Calafate y un pingüino asociado a Ushuaia.
“Buscamos trabajar cada chocolate con la máxima calidad, pero también con creatividad y sensibilidad”, explica Ramírez Cantarell, quien considera al chocolate una forma de generar recuerdos y experiencias más allá del consumo.
Chocolate, diseño y producción artesanal
La propuesta de Moala combina técnicas de chocolatería con materias primas de distintos orígenes. La empresa utiliza cacao principalmente proveniente de África Occidental y Sudamérica, mientras que sus coberturas son seleccionadas en Bélgica, Francia y Ecuador.
A su vez, cuenta con maquinaria italiana y moldes fabricados especialmente en Bélgica. Los rellenos y las pastas de frutos secos también son elaborados por la propia marca, bajo procesos internos y sin conservantes. Uno de los atractivos del nuevo local porteño es que parte de la elaboración podrá verse desde el salón. El espacio de producción a la vista permitirá observar tareas como las terminaciones, las pinceladas y otros detalles que forman parte del trabajo manual detrás de cada pieza.
El nuevo local de Palermo tendrá un sector dedicado a la Patagonia, pensado como un vínculo con los orígenes de la empresa y con la identidad fueguina que marcó sus primeros años. “Nacimos en Ushuaia, pero nuestro diferencial nunca fue solamente el lugar donde estamos. Lo que nos interesa es la libertad creativa que surge de crear lejos de las fórmulas tradicionales”, sostiene el fundador.
El local de Palermo Soho funciona de lunes a sábado de 10 a 21 y los domingos de 13 a 21. Con este desembarco, la chocolatería busca trasladar a Buenos Aires una propuesta que comenzó en el extremo sur del país y que convirtió al chocolate en el punto de encuentro entre gastronomía, diseño y territorio.
