El brutal asesino serial conocido como “el asesino de las mil caras”, Luis “el Gusano” Menocchio, preso desde 2011, volvió al centro de la escena después de una investigación que lo ubicó como el jefe de una megabanda que traficaba y vendía drogas en Chaco, Chubut, Misiones y Jujuy. Esa droga, marihuana y cocaína, llegaba principalmente a través de Paraguay y Misiones y se movía mediante una red de encomiendas que les permitía trasladarlas hasta el Trelew, donde Menocchio está preso desde 2014 cuando intentó fugarse de otra cárcel, después de haber sido condenado dos veces a prisión perpetua por sus múltiples crímenes.
Menocchio, que nació en el marco de una familia apoderada del norte del país, había acrecentado su fama de playboy en base a una sólida economía familiar, dedicada a los negocios yerbateros en Misiones. Sin embargo, cuando su estilo de vida se complicó, “el Gusano” empezó a matar para poder satisfacer sus gustos y su estilo de vida lujosa. Sus golpes empezaron en Paraguay donde fundó empresas, se autorobó varias veces y asesinó a un empresario y su pareja a quien se suponía les había prestado dinero.
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Así sumó condenas por piratería del asfalto y una captura internacional por doble homicidio. Entonces Menocchio volvió a la Argentina y cambió de rostro y nombre. Cirugías estéticas, huellas dactilares modificadas con ácido y constantes cambios de look terminaron con el apodo de “el hombre de las mil caras”, aunque él se presentara como Hugo Jara.
Con esa identidad, Menocchio conoció al productor de cine Claudio Nozzi. Esta vez, la mentira de “el Gusano” fue hacerse pasar por chef y convertir la amistad en una sociedad en poco tiempo. La rutina de los “socios” incluía paseos y fiestas en yate por el Paraná hasta que un día de 2005, Nozzi desapareció. Cuando Prefectura fue a buscarlo a su yate, encontró a Jara en plena fiesta y con una historia armada para evitar la investigación. El hombre juró a la policía que su socio había bajado a tierra la noche anterior pero su cuerpo fue hallado en el fondo del río, con dos anclas atadas y casi comido por los peces.
Poco después, Jara fue identificado como Menocchio pero una jugada alrededor de la pericia de ADN le permitió salir de prisión en 2009. A pesar de ello, por dicho crimen fue condenado a perpetua en 2012.
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En ese intermedio, entre la salida de prisión y la condena, Menocchio volvió a matar. Esta vez, en 2010, simulando ser un intermediario inmobiliario, convenció a un terrateniente de Chaco y Formosa de que empresarios iban a comprarle una estancia de 250 mil hectáreas. “El Gusano” llegó a la cita con dos sicarios que asesinaron al terrateniente de 76 años y a la cuñada. El plan era hacerlos desaparecer y vender en 40 millones de dólares esas tierras, pero un puestero que trabajaba en el campo fue testigo clave y los delató.
Así, Menocchio sumó dos condenas a perpetua: una por el productor y “socio”, Claudio Nozzi y otra por los terratenientes de la estancia “La Fidelidad”. Empezó a cumplir su condena en Chaco donde montó una celda como su propia oficina, que incluía teléfono y computadora, pero intentó fugarse y tras ser atrapado fue trasladado al penal de Rawson.
En el penal, se relacionó con otros presos de alto perfil y poco a poco fue construyendo su fama y poder tras las rejas. Así, logró manejar una banda que ingresaba al país cocaína desde Bolivia a través de Jujuy y marihuana desde Paraguay, a través de Misiones. “El Gusano” había tendido una red que le permitía mover la droga y comercializarla en Jujuy, Misiones, Chaco, Buenos Aires y Chubut.
Sin embargo, las autoridades entienden que el entramado puede tener nexos aún no identificados en otras provincias. Esa droga era manejada por una red de encomiendas que los eslabones más bajos de la banda movían hasta llegar incluso a ingresarla al penal donde Menocchio cumplía condena, al punto que dos agentes penitenciarios también terminaron detenidos.
Mientras tanto, el manejo de dinero era mediante billeteras virtuales a cargo del propio Menocchio como sus hijos, que posteriormente fueron detenidos en Chaco.
Además hubo 17 detenidos en Chubut a quienes les secuestraron 17 kilos de marihuana, casi 2 kilos de cocaína, armas, 30 celulares y 10 vehículos. Los otros operativos, en el norte del país, terminaron con las detenciones de Lucas y Luciano, los hijos de “el Gusano” y Carolina Binaghi, la ex esposa de Menocchio. Según la investigación, la familia de “el asesino de las mil caras” había montado una cadena de empresas para lavar el dinero del narcotráfico. La investigación del juez Gustavo Lleral determinó que la familia Menocchio había montado una red de lujosos gimnasios, una empresa de alimentos, una embotelladora de aguas y millonarios negocios inmobiliarios.
Tras los allanamientos y detenciones, Luis “el Gusano” Menocchio fue trasladado desde Rawson al pabellón de Alto Riego de Ezeiza, donde seguirá alojado en compañía de altos líderes narcos. La prisión tiene un estricto régimen que impide las visitas y donde los presos de alto perfil pasan 20 horas por día encerrados. El traslado fue de casi 1500 kilómetros por tierra y desplegó un impresionante operativo de seguridad.
Ahora, el líder del clan Menocchio está en el penal que agrupa a los peores criminales del país, aunque por sus antecedentes, nadie asegura que “el asesino serial de las mil caras” no vuelva a hacer de las suyas.
