Medía más de 7 metros, vivió en Argentina hace 5 millones de años y fue el ave más grande de la historia

El Argentavis magnificens fue un ave gigante que habitó Argentina hace millones de años.

01 de julio, 2026 | 19.56

Argentavis magnificens fue una de las aves voladoras más grandes de las que se tiene registro en la historia de la Tierra, un animal prehistórico que habitó las llanuras de la región hace millones de años. Su nombre significa "ave argentina magnífica" y pertenece a la familia de las Teratornithidae, un grupo de aves extintas emparentadas con los actuales buitres americanos.

Los primeros restos fósiles fueron encontrados en Argentina en 1979 y los científicos estiman que vivió durante el Mioceno superior, hace aproximadamente 5 millones de años, en zonas de la llanura chacopampeana y las planicies de la Patagonia.

El Argentavis magnificens vivió hace 5 millones de años, aproximadamente.

Por sus dimensiones, el Argentavis magnificens es considerado una de las mayores aves capaces de volar que existieron. Los estudios realizados a partir de sus fósiles indican que podía alcanzar una envergadura de entre 6,5 y 8 metros, con un cuerpo de unos 3,5 metros de largo, una altura cercana a los 2 metros y un peso estimado de entre 65 y 100 kilos.

Cómo hacía para volar con su gran tamaño y cómo era su vida

Durante años, una de las grandes preguntas de la paleontología fue cómo un animal de esas dimensiones podía mantenerse en el aire. La respuesta llegó a partir de modelos computarizados y estudios sobre sus características físicas. Se llegó a la conclusión que el Argentavis no habría volado como las aves pequeñas que baten sus alas constantemente, sino que habría sido un gran planeador.

Al igual que ocurre con los cóndores actuales, aprovechaba las corrientes térmicas ascendentes para elevarse y recorrer grandes distancias sin gastar demasiada energía. Los investigadores creen que podía alcanzar alturas de hasta 2.000 metros y mantenerse en vuelo utilizando las corrientes de aire de su hábitat.

Sus enormes alas, con plumas remeras de hasta un metro de longitud, le permitían desplazarse durante largos períodos. Se estima que podía alcanzar velocidades de planeo cercanas a los 70 kilómetros por hora y recorrer cientos de kilómetros en un solo día mientras buscaba alimento.

Por su relación con los buitres americanos actuales, se cree que el Argentavis magnificens tenía hábitos similares y que probablemente se alimentaba de carroña. También existe la posibilidad de que utilizara su enorme tamaño para quitarles presas a otros animales de la época, en un comportamiento conocido como cleptoparasitismo.

Su presencia coincidió con un período en el que Sudamérica tenía una fauna muy diferente a la actual, con grandes mamíferos y depredadores. Los especialistas creen que podía imponerse frente a otros animales gracias a sus dimensiones, aunque su reproducción era mucho más lenta que la de otras aves, dado que se estima que ponía menos de un huevo por año en promedio.