A diferencia de las habituales mansiones ostentosas del circuito de Hollywood, Ashton Kutcher y Mila Kunis apostaron por un modelo residencial enfocado en la sustentabilidad ambiental. En 2015, la pareja dio inicio a la construcción de "KuKu Farms", una propiedad de seis acres en Los Ángeles proyectada para abastecerse al 100% con energía limpia.
El proyecto demandó un lustro de planificación y ejecución junto al arquitecto Howard Backen y la diseñadora de interiores Vicky Charles. La meta principal consistió en concebir una vivienda familiar con la calidez de un establo antiguo, pero integrada a los estándares tecnológicos contemporáneos.
La concepción estética del complejo buscó imitar la impronta de una estructura rural preexistente. Para consolidar ese entorno cotidiano centrado en la simplicidad y el uso de insumos naturales, la finca distribuyó sus instalaciones en distintos bloques funcionales:
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Vivienda principal: estructura central de carácter rústico pensada para la dinámica del hogar.
MÁS INFO
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Módulo para visitas: casa independiente destinada a hospedar allegados.
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Granero de entretenimiento: espacio social configurado para reuniones.
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Pabellón de parrillada: área exterior concebida para el esparcimiento al aire libre.
Tras cinco años de obras, en 2020 la propiedad completó la instalación de su infraestructura fotovoltaica. A partir de la puesta en marcha del sistema de paneles solares, la finca pasó a generar la totalidad de la corriente eléctrica necesaria para mantener operativos todos los sectores del predio.
El resultado arquitectónico y ecológico fue destacado por la revista especializada Architectural Digest, que definió la residencia como un modelo de refugio sustentable impulsado por energía solar, confirmando la factibilidad de aplicar sistemas de autogeneración limpia en desarrollos habitacionales de gran escala.
Cómo funcionan las casas de plástico reciclado que se arman rápido como juguetes y cuestan mucho menos
Lejos de ser una idea futurista, las casas construidas con plástico reciclado que pueden levantarse en apenas cinco días, ya se aplican en distintos países y también comienza a despertar interés en Argentina. La propuesta combina tres factores clave para estos tiempos: rapidez, bajo costo y sustentabilidad.
El secreto está en los llamados “ladrillos plásticos”, piezas fabricadas a partir de residuos reciclados, tanto urbanos como industriales, que reemplazan gran parte de los materiales tradicionales de obra. A simple vista, funcionan como grandes bloques de construcción que se ensamblan entre sí con precisión, reduciendo la necesidad de cemento, agua y mano de obra intensiva.
Así, una vivienda de unos 40 metros cuadrados, con dos habitaciones, baño, cocina y living, puede quedar terminada en menos de una semana con un equipo reducido de trabajadores. El proceso comienza con la recolección y clasificación del plástico, que luego pasa por un sistema de fundición y extrusión hasta transformarse en módulos resistentes, livianos y listos para ser montados.
