Cada 4 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Salud Sexual, una fecha que busca poner en agenda no solo la prevención de infecciones y embarazos no planificados, sino también el derecho a vivir la sexualidad de manera libre, informada, placentera y sin presiones. En este contexto, el médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin plantea que hablar de sexo implica ir mucho más allá de las prácticas o de la búsqueda del orgasmo.
A propósito del Día Mundial del sexo oral, que se celebra el 6 de septiembre en referencia a la posición sexual conocida como 69, Ghedin propone ampliar la mirada y pensar el sexo como parte de una experiencia más completa: la sexualidad.
“Las poses y las demás prácticas sexuales se ven influidas por patrones sociales y culturales y no son meros modelos determinados por el acople y la biología”, sostiene el especialista. Para Ghedin, las personas no son únicamente cuerpos que buscan una respuesta física, sino sujetos que desean y que cuentan con capacidades emocionales que pueden transformar un encuentro sexual en una experiencia con impacto también en el plano afectivo.
Sin embargo, advierte que, pese a los cambios sociales de los últimos años, todavía persiste una concepción de la sexualidad ligada al rendimiento, la conquista y el éxito. En ese modelo, el placer puede quedar relegado frente a la presión por “cumplir”, resultar atractivo o alcanzar determinadas expectativas.
Una sexualidad atravesada por las exigencias
Según el especialista, uno de los principales cambios positivos de los últimos tiempos está relacionado con una mayor circulación de información y una comunicación más abierta sobre sexualidad, tanto entre padres e hijos como entre jóvenes y parejas.
También observa transformaciones en las formas de vincularse, una mayor autonomía de las mujeres sobre sus cuerpos y decisiones reproductivas, la visibilización de las distintas identidades y orientaciones sexuales y el cuestionamiento de modelos tradicionales de pareja y monogamia.
Pero ese proceso convive con nuevas formas de presión. Las redes sociales y, más recientemente, la inteligencia artificial pueden amplificar modelos de cuerpos, vínculos y comportamientos sexuales que muchas personas sienten que deberían alcanzar.
“Hay que complacer”, “hay que cumplir” o “tengo que ser atractivo” son, para Ghedin, algunas de las exigencias que todavía atraviesan la vida sexual y que pueden contribuir a la aparición de dificultades.
En este sentido, el especialista señala que la sexualidad no debería medirse únicamente por la genitalidad ni por la obtención del orgasmo. El disfrute, el registro del propio cuerpo, el consentimiento, la comunicación y el vínculo también forman parte de una vida sexual saludable.
Qué pasa en Buenos Aires
Los datos sanitarios muestran que la salud sexual continúa siendo un tema relevante en Buenos Aires. En la Ciudad de Buenos Aires, el Gobierno porteño mantiene un sistema de vigilancia sobre VIH y otras infecciones de transmisión sexual y publica periódicamente información epidemiológica.
Según el Anuario Estadístico 2024 de la Ciudad, en 2024 se registraron 406 diagnósticos de VIH en residentes de CABA, aunque el propio informe advierte que los últimos años pueden presentar retrasos en la notificación.
En cuanto a las prácticas de prevención, un estudio realizado por el Ministerio de Salud porteño sobre mujeres adolescentes y jóvenes del AMBA mostró que, entre las participantes residentes en CABA, el 59% declaró utilizar siempre preservativo peneano, el 29% hacerlo a veces y el 12% no utilizarlo nunca. El estudio también encontró un alto nivel de aceptación del preservativo vaginal: el 80% de las participantes afirmó que volvería a utilizarlo.
Además, la provincia cuenta actualmente con 545 centros de testeo rápido distribuidos en 71 municipios. De ellos, el 54% realiza testeos de VIH y el 46% de sífilis, según información oficial del Ministerio de Salud bonaerense.
Estos datos permiten dimensionar que la salud sexual no se reduce a una cuestión individual, también involucra el acceso a información, métodos de prevención, diagnóstico, atención médica y herramientas para tomar decisiones sobre el propio cuerpo.
