La tercera audiencia del jury contra los fiscales acusados por mal desempeño y negligencia en la investigación del caso Nora Dalmasso estuvo atravesada por fuertes cuestionamientos técnicos. Peritos, médicos forenses y especialistas coincidieron en señalar irregularidades en el tratamiento de la escena del crimen y en la manipulación de las pruebas.
Uno de los testimonios más relevantes fue el del médico forense Martín Subirachs, quien describió un escenario de precariedad en los primeros momentos de la investigación. Según su relato, el equipo que trabajó en la vivienda del country de Río Cuarto no tenía los insumos básicos ni materiales estériles.
Subirachs explicó que, incluso, debió manipular el elemento utilizado en el homicidio sin herramientas adecuadas. Ante la falta de tijeras estériles, retiró manualmente el nudo del cinto y lo guardó en una bolsa plástica común, intentando evitar una contaminación mayor de la escena.
La tercera audiencia del jury
Las críticas de los testimonios no se limitaron al trabajo en el lugar de los hechos. La genetista Nidia Modesti advirtió sobre serias dificultades en la cadena de custodia y en el procesamiento de muestras biológicas.
Durante su declaración, señaló que los materiales analizados llegaban “diluidos” al laboratorio, ya que habían sido divididos en múltiples hisopos, lo que complicó los estudios. En consecuencia, en varios análisis solo se detectó ADN de la propia víctima.
La especialista también indicó que parte de la evidencia, como un cabello hallado en la escena, fue enviado directamente al FBI sin pasar por instancias locales. Además, mencionó la presencia de ADN no identificado, tanto masculino como femenino, que atribuyó a posibles contaminaciones o transferencias previas. “Fue una causa muy compleja, con mucha presión y desconfianza”, resumió Modesti.
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El crimen “improvisado”
Otro de los aportes clave en la tercera audiencia fue el del forense Mario Germán De Vignolo, quien intervino días después del hecho a pedido de la Fiscalía General. En su informe, concluyó que la muerte se produjo por asfixia mecánica mediante estrangulamiento, tanto con un elemento como de forma manual.
De Vignolo describió el homicidio como “improvisado”, al señalar que el arma utilizada quedó en la escena, algo poco habitual en crímenes planificados. También sostuvo que no encontró signos médicos de abuso sexual, aunque no descartó la existencia de coerción psicológica.
En la audiencia también declaró Lucas Rosales, quien estaba al frente de la unidad judicial de Río Cuarto al momento del crimen. Detalló que la investigación siguió las directivas del fiscal Javier Di Santo y que en los primeros días se investigó tanto a empleados como a personas del entorno de la víctima.
La jornada también incluyó testimonios de funcionarios judiciales que afirmaron no haber intervenido directamente en el expediente. En los próximos días se espera la declaración de figuras que en distintos momentos estuvieron bajo sospecha.
