Descubrieron un agujero negro que devora todo a su paso y crece sin límites

Científicos japoneses descubrieron un agujero negro que impresiona por su voracidad.

27 de febrero, 2026 | 15.50

Un grupo de científicos de la Universidad de Waseda, Japón, descubrieron un agujero negro que impacta por su voracidad. El fenómeno astronómico catalogado como ID830 devora trece veces más materia de lo habitual, por lo que crece a pasos agigantados. Su descubrimiento fue posible gracias a la tecnología de última generación del James Webb, un observatorio espacial desarrollado por catorce países, ​construido y operado conjuntamente por la Agencia Espacial Europea, la Agencia Espacial Canadiense y la NASA para sustituir los telescopios Hubble y Spitzer.​​

La investigación publicada en The Astrophysical Journal afirma que se trata de un agujero milenario, y es que su origen dataría de 12.000 millones de años, lo que se traduce en solo 1.800 años después del Big Bang. Para calcular su voracidad, los científicos tienen como parámetro el límite de Eddington, es decir, la máxima luminosidad que puede pasar a través de una capa de gas en equilibrio hidrostático, y ID830 consume trece veces más materia de lo normal, lo que tiene consecuencias directas.

Qué consecuencias trae el agujero negro voráz

ID830, el agujero negro que podríamos calificar como voráz, tiene consecuencias que superar las leyes de la física. Y es que, según explican en National Geographic: "Teóricamente, superar el límite de Eddington implicaría la expulsión de materia estelar al espacio, lo que se supone imposible. Pues bien, ID830 parece romper este esquema al generar simultáneamente intensas emisiones de rayos X y ondas de radio. Los modelos científicos actuales no predecían que ambas características pudieran coexistir, especialmente cuando un cuásar se alimenta de forma tan agresiva, superando las restricciones de la presión de radiación convencional".

ID830 es un agujero negro que devora materia trece veces más de lo habitual. Foto: X

En lo que respecta al origen y por qué de la existencia de este agujero negro que devora trece veces más de lo habitual, Sakiko Obuchi, astrónoma de la Universidad de Waseda, sostiene: "Para un agujero negro tan masivo como ID830, esto requeriría no una estrella normal, sino una gigante más masiva o una enorme nube de gas", en términos sencillos, ID830 estaría comiendo un cuerpo celeste masivo.

Se podría decir que el agujero negro es el protagonista de su ecosistema, y es que, como explican en NatGeo: "Este tipo de gigantes cósmicos regulan el desarrollo de sus galaxias mediante la liberación de energía térmica que dispersa el gas interestelar", y concluyen: "Este proceso frena la formación estelar, lo que implica que el desarrollo desmedido de un agujero negro ocurre a menudo a expensas de la propia supervivencia de su entorno galáctico".