La ciencia detrás de la pasión: qué le pasa al cerebro cuando juega la Selección

Especialistas en psicología explican por qué el Mundial despierta emociones tan intensas y cómo el cerebro vive cada partido como si fuera una experiencia propia.

02 de julio, 2026 | 10.14

Hay algo que ocurre cada vez que juega la Selección argentina y que trasciende al fútbol. Las calles se vacían, los celulares se llenan de mensajes, el corazón parece acelerarse con cada ataque y un gol puede desatar abrazos entre desconocidos. En cuestión de segundos, millones de personas experimentan la misma emoción al mismo tiempo.

Aunque parezca una reacción puramente pasional, la ciencia lleva años estudiando este fenómeno y encontró que detrás de cada grito de gol hay procesos psicológicos y neurológicos que explican por qué el Mundial nos afecta tanto.

"La Selección representa mucho más que un equipo de fútbol. Funciona como un símbolo de identidad colectiva. Cuando las personas sienten que pertenecen a un grupo, los logros de ese grupo se viven como propios y las derrotas también generan un impacto emocional real", explica la psicóloga Mariela Mociulsky, especialista en comportamiento del consumidor y análisis social.

Por qué sentimos que "jugamos nosotros"

Una de las preguntas más frecuentes es por qué millones de personas dicen "ganamos" o "perdimos" cuando en realidad nunca pisaron una cancha. La respuesta está en un concepto ampliamente estudiado por la psicología social, la identidad social. Las personas construyen parte de su identidad a partir de los grupos a los que pertenecen, ya sea una familia, un barrio, una profesión o un país. Durante un Mundial, esa identificación alcanza uno de sus puntos más altos.

"El fútbol ofrece un espacio de pertenencia muy potente. Durante un partido importante disminuyen las diferencias individuales y aparece un 'nosotros' muy fuerte. Eso explica por qué la victoria genera orgullo compartido y una derrota puede sentirse casi como un fracaso personal", señala Mociulsky.

Según la ciencia, durante los partidos el cerebro libera dopamina, un neurotransmisor relacionado con la anticipación y la recompensa.

Qué pasa en el cerebro durante un partido decisivo

Desde la neurociencia también existe una explicación para esa montaña rusa emocional. Antes del comienzo del partido aumenta la expectativa y el cerebro libera dopamina, un neurotransmisor relacionado con la anticipación y la recompensa. A medida que transcurren los minutos también se incrementa la producción de adrenalina y cortisol, hormonas asociadas al estado de alerta.

Por eso no resulta extraño sentir palpitaciones, tensión muscular, manos transpiradas o la sensación de "no poder mirar" un penal decisivo. "El organismo interpreta ese momento como una situación de alta importancia emocional. Aunque no exista un riesgo físico, el cerebro responde con mecanismos similares a los que utiliza frente a otros eventos de gran intensidad", explica la especialista.

Cuando finalmente llega un gol argentino, el circuito de recompensa se activa con fuerza. Esa descarga de dopamina genera una sensación inmediata de placer y bienestar que muchas personas describen como una verdadera explosión de felicidad.

Otra de las claves está en las llamadas neuronas espejo, un sistema cerebral que permite reproducir internamente las emociones y acciones de quienes nos rodean. Por eso mirar un partido rodeado de otras personas potencia las reacciones emocionales. Los abrazos, los gritos, las lágrimas y la euforia generan un efecto de contagio que amplifica lo que siente cada individuo.

"Las emociones son profundamente sociales. Compartirlas hace que se vivan con mayor intensidad y fortalece los vínculos entre las personas. Por eso los eventos deportivos masivos tienen una capacidad enorme para generar cohesión", sostiene Mociulsky.