Polémica por la venta de carne de burro en Chubut: aseguran que es "muy nutritiva"

Se trata de la iniciativa "Burros Patagones", un proyecto de un productor local en respuesta a una problema estructural que afecta a la región patagónica: la crisis en la producción ovina.

12 de abril, 2026 | 21.09

Lo que comenzó en Punta Tombo, provincia de Chubut, como iniciativa de producción y comercial despertó un debate social que nadie esperaba: el consumo de carne de burro. Estos animales llegaron a nuestro país entre los siglos XV y XVI originarios de África y Europa, y fueron usado principalmente para la carga en minerías y como transporte, extendiéndose rápidamente en todo el territorio, sobre todo el montañoso.

Pero la reciente iniciativa del productor rural Julio Cittadini se transformó en una discusión que expone tensiones entre tradición, innovación y la necesidad económica en el ámbito agropecuario. El proyecto se encuentra en una fase experimental, este mes se realizaron faenas controladas e inició la venta al público.

La carne burro arrancó a comercializarse en una carnicería de Trelew a un precio de $7500 por kilo, con cortes similares a los vacunos, según informó el sito Noticias de la Calle. Este primer intenta posicionar al animal como un sustituto o un complemento dentro del consumo habitual.

En paralelo, se organizó una degustación prevista para el 16 de abril en una parrilla local, donde los vecinos y curiosos podrán degustar empanadas, chorizos y asado realizados con esta carne.

Cómo nació la venta de carne de burro en Argentina

La iniciativa de Cittadini, denominada "Burros Patagones" surgió en respuesta a una problema estructural que afecta a la región patagónica: la crisis en la producción ovina. Según reportaron medios locales, desde hace un tiempo la actividad lanera enfrenta un fuerte deterioro debido a factores como la depredación por fauna silvestre, la baja rentabilidad y las dificultades climáticas.

A estos factores se suma que muchos campos no son aptos para el desarrollo de la ganadería bovina, por lo que se ven limitadas las alternativas productivas tradicionales. En este contexto, el productor planteó al burro como una especie "resistente", adaptable al ambiente árido  y con "potencial económico" aún no explotado.

“La carne de burro presenta cualidades nutricionales y organolépticas comparables a las de la carne vacuna”, explico al sitio Bichos de Campo. Esto podría "facilitar" si inserción en el mercado. Además, "es muy nutritiva, de buen sabor y de muy buena calidad”, afirmó.

En este sentid, se montó muy "convencido" de que "el consumo de carne va a venir en paralelo con el incremento que nosotros podamos tener de la producción”. 

Una barrera cultural

Sin embargo, el desafío mayor está arraigado a las costumbres y tradiciones de consumo en nuestro país. La idea de comer carne de burro entre algunas personas genera rechazo o sorpresa.

De todas maneras, algunos sectores destacan la necesidad de diversificar la producción y adaptarse a las condiciones cambiantes del entorno. También sostienen que el consumo de carne de burro "no es inusual" en otros países y que con el tiempo podría "normalizarse" si se garantiza "calidad, inocuidad y un precio competitivo".

Un último punto a tener en cuenta es que el proyecto cuenta con habilitaciones locales provisorias, pero necesita la aprobación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) para poder comercializar el producto a nivel federal. Esta autorización es fundamental para consolidar la actividad y evitar que quede como experimento aislado.

Burro Patagones también contempla un potencial desarrollo, ya que podría aprovecharse el cuerpo de animal para producir ejiao, una gelatina usada en la medicina tradicional china, cuya demanda internacional es creciente.