Elecciones porteñas: Milei y Macri ponen mucho en juego

La elección de legisladores porteños cobra una relevancia inesperada, con impacto en el escenario nacional. El oficialismo busca consolidar su poder en medio de internas y escándalos, mientras el PRO enfrenta su posible ocaso. La disputa entre Karina Milei y Macri redefine alianzas y estrategias, con consecuencias que se extenderán hasta octubre. 

28 de marzo, 2025 | 00.02
Elecciones porteñas: Milei y Macri ponen mucho en juego Elecciones porteñas: Milei y Macri ponen mucho en juego

Cuando nadie lo esperaba, una elección de legisladores porteños termina cobrando centralidad en el escenario nacional. Lo que está en juego va mucho más allá de la General Paz y las consecuencias se van a sentir hasta octubre y después también. Se ponen sobre la mesa cosas importantes: las fronteras y contornos del mapa político pueden cambiar después del primer plato fuerte del calendario electoral, el 18 de mayo. A 48 horas del cierre de listas las certezas empiezan a delinear la batalla. Las apuestas no podrían ser más altas.

El gobierno no puede permitirse un papel deslucido porque los mercados se resfrían cuando el oficialismo toma un poco de frío y porque le quitaría envión de cara al resto de las compulsas electorales del año, incluyendo escalas clave en Córdoba, Santa Fe y, probablemente, la provincia de Buenos Aires, antes de las nacionales de octubre. Acorralado por el escándalo Libra, las denuncias de coimas contra su hermana Karina y las urgencias financieras, Javier Milei necesita consolidar desde diciembre un tercio de incondicionales en cada cámara para no quedar expuesto.

Sin embargo quedó enredado entre la falta de idoneidad y las conspiraciones internas en lo más recóndito del núcleo de poder, el triángulo de hierro que componen el presidente, la hermana y el asesor monotributista Santiago Caputo. Fue desde la oficina de este último que ayer por la tarde se confirmó, off the record, a varios medios de comunicación, que el candidato de La Libertad Avanza en la ciudad de Buenos Aires finalmente será el vocero presidencial Manuel Adorni. Un vocero que ni siquiera anunció su propia candidatura. Raro.

Adorni es un soldado de Karina que se imagina compañero de fórmula en el ‘27 y sucesor en ‘31. Ese recorrido no pasa por la legislatura porteña. Ahora hablan de una doble tarea, probablemente ilegal, aunque a esta altura a nadie parece importarle la legalidad de las cosas, pero a la larga lo más probable es que la suya sea una candidatura testimonial. El vocero, que muestra encuestas que él mismo encarga y dicen que es el funcionario con mejor imagen del gobierno, deberá validar su autoestima en las urnas. Un mal resultado lo descalifica del premio mayor.

Cerca del vocero recelan de Caputo. Creen que promovió su candidatura para exponerlo a una derrota que ponga en cuestión el armado político de la hermana del presidente. Karina promete marginar de las listas a la tropa del asesor, conformada principalmente por influencers y soldados del sistema oficial de comunicación a través de las redes sociales. La interna ya se discute en voz alta en los pasillos de la Casa Rosada y puede pasar a mayores, sobre todo si en mayo se corrobora lo que marcan las encuestas y el oficialismo no hace un buen papel.

A la fortuna hay que ayudarla, por eso el asesor estrella estuvo muy atento en las últimas horas a que Ramiro Marra, un viejo amigo, confirme, finalmente, que va a competir en busca de los mismos votos que necesita La Libertad Avanza con el histórico sello de la UCeDé. Marra había sido expulsado sumariamente por Karina en una decisión que ahora vuelve a complicar sus planes. En un escenario fragmentado como el que habrá en el cuarto oscuro, unos pocos puntos pueden hacer la diferencia entre un triunfo y quedar afuera del podio.

Es el mismo problema que enfrenta Mauricio Macri en el distrito donde nació y se consolidó su carrera política y que domina desde hace dos décadas, con todas las ventajas que eso trae consigo. Un mal resultado en la arena porteña deja al PRO al borde de la extinción y obligaría al expresidente a arriesgar su nombre en una candidatura a senador en octubre (que no quiere y que podría exponerlo a una derrota definitiva) para intentar que se frene la sangría de dirigentes hacia la Libertad Avanza. Macri sabe que Milei va por él.

El PRO fue el último de los espacios políticos de relieve en la Ciudad en confirmar a su primer candidata. María Eugenia Vidal se resistió hasta el final a asumir ese rol, a pesar de la insistencia de Macri. No quiso enfrentar a Horacio Rodríguez Larreta, su amigo y mentor. Tampoco hubo suerte para convocar a una figura no vinculada previamente a la política, como quiso el expresidente. Finalmente la elegida fue Silvia Lospenatto, una dirigente con un pie en LLA porque las encuestas le daban bastante mejor que a Fernán Quirós y Darío Nieto.

La candidatura de Rodríguez Larreta también tiene vasos comunicantes con el gobierno, y hay otros. Según reveló el periodista Iván Schargrodsky el acuerdo incluye un tratado de no agresión respecto a Karina. En la película Blade Runner la única manera de distinguir humanos de replicantes, unos androides que imitaban perfectamente a las personas, era una serie de preguntas llamada test de Voight-Kampff. A lo mejor preguntarle a los candidatos por la hermana del presidente sea la forma de saber cuáles tienen terminales en la Casa Rosada.