Lo que la consultora denomina "frontera de dolor tolerable" muestra un panorama de agotamiento extremo. Si al 41,9% que dice no poder resistir nada se le suma el 15,1% que apenas aguantaría 6 meses más, el resultado es que prácticamente el 57% de los argentinos siente que está al límite o ya lo cruzó. Un 8,2% adicional dice poder resistir un año más, el 3,5% calcula dos años y apenas el 2,8% dice poder bancar tres años.
En la vereda opuesta, un 27,5% asegura que puede resistir cuatro años, un bloque que se corresponde en gran medida con el núcleo duro del electorado oficialista.
Milei: 53,9% de imagen negativa y Bullrich lo supera
La imagen del presidente Javier Milei continúa en terreno negativo y profundiza la tendencia de los últimos meses. El 35,9% tiene una imagen positiva del mandatario, el 6,9% la considera regular y el 53,9% la evalúa como negativa. La serie histórica que presenta la consultora muestra una caída sostenida desde el pico de diciembre de 2023, cuando Milei llegó a su máximo de imagen positiva con el 58,7%, hasta el 35,9% actual.
El dato más llamativo del ranking de imágenes es que Patricia Bullrich supera a Milei en positiva: la ministra de Seguridad registra un 39,7% de imagen positiva contra un 49,7% de negativa. Si bien también está en terreno desfavorable, su diferencial es mejor que el del presidente.
Axel Kicillof aparece con un 34,1% de positiva, 10,4% de regular y 53,2% de negativa, ubicándose apenas por debajo de Milei. Myriam Bregman registra 31,9% de positiva y 50,7% de negativa, con un 8,9% que no la conoce, el porcentaje más alto de desconocimiento entre los dirigentes medidos.
Las figuras con peor evaluación son Cristina Kirchner (27,9% positiva, 59,3% negativa), Victoria Villarruel (16,9% positiva, 59,2% negativa) y Mauricio Macri, que cierra el ranking con un 16,5% de positiva y un 57,3% de negativa, acompañado de un 21,9% de regular que lo convierte en el dirigente con mayor proporción de opiniones tibias.
"Pobreza" igual a experimento libertario
La encuesta incluyó una pregunta abierta que genera un impacto visual contundente: "Definí en una sola palabra el liberalismo". La nube de palabras resultante tiene un protagonista claro: "pobreza" aparece como el término más mencionado, seguido por "delincuentes", "corrupción" y "explotación" en el campo negativo. Las palabras positivas existen pero con menor peso: "libertad", "progreso", "camino correcto" y "esperanza" también figuran, aunque en un segundo plano.
El contraste con la percepción del progresismo es revelador. Cuando se les pidió definir al progresismo con una palabra, las respuestas dominantes fueron "avance" y "decadencia" en partes prácticamente iguales, junto con "basura", "distribución", "futuro" y "corrupción". Ambas nubes de palabras reflejan una sociedad partida al medio donde ninguna identidad política logra generar consensos mayoritarios y cada concepto despierta tanto adhesión como rechazo visceral.
