Economía, política y batalla cultural: Juventud, ¿divino tesoro?

Dos sondeos de opinión exploran la relación del Gobierno con el sensible electorado sub 40, que representa casi la mitad del padrón electoral. Democracia, corrupción, empleo, dólar, Estado, feminismo e inclusión social: continuidades y diferencias con las demandas que en 2023 activaron el Experimento Milei.

04 de julio, 2026 | 11.00

Los jóvenes constituyen la presea dorada de la mercadotecnia electoral. La razón: se estima que para las elecciones de 2027 la población sub 30 será la mitad del padrón nacional. En la Argentina de estos días, la franja etaria refiere a un universo disperso entre el desencanto y la lealtad, atravesado por la precariedad laboral y una desconfianza estructural hacia las instituciones que hereda de sus mayores sin haber vivido buena parte de sus fracasos. Sobre ese terreno inestable se libra hoy una disputa doble: la de la economía cotidiana y la de los sentidos, esa "batalla cultural" que Javier Milei convirtió en consigna de campaña y en programa de gobierno.

Dos estudios recientes permiten trazar un mapa de esas tensiones. El primero, elaborado por Reyes Filadoro y Enter Comunicación bajo el título "Jóvenes y política", combina una encuesta de 643 casos realizada entre el 8 y el 13 de junio de 2026 con un relevamiento de escucha digital sobre más de dos millones de menciones en redes. El segundo, la tercera edición del informe "No la ven", de Alaska y Trespuntozero, sistematiza desde 2023 el respaldo social a las banderas libertarias, con una muestra nacional de 1050 casos consultados entre el 23 y el 27 de junio de este año. Ambos coinciden en un diagnóstico incómodo por partes iguales para oficialismo y oposición: la adhesión electoral al gobierno se sostiene entre los jóvenes, pero la confianza en su relato cultural se desgasta con cada consulta que pasa.

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La foto y la película

A primera vista, la fotografía parece favorable al oficialismo. Según la encuesta de Reyes Filadoro y Enter Comunicación, el 56% de los jóvenes prefiere mantener el rumbo actual, sin cambios (33%) o con ajustes puntuales (23%), frente a un 40% que optaría por revertirlo. Apenas el 15% de quienes votaron a Milei en el balotaje de 2023 admite sentirse decepcionado. El dato confirma la solidez del núcleo duro libertario tres años después de su irrupción. Pero esa estabilidad convive con crecientes lecturas críticas: el 88% de los jóvenes que evalúa de forma positiva al gobierno atraviesa una situación económica favorable, mientras que el 86% de quienes no llegan a fin de mes castiga con dureza al oficialismo, y un 43% admite no poder ahorrar o no llegar a cubrir necesidades urgentes.

La conversación digital exhibe un tono más adverso que el de las urnas: el 57% de las publicaciones juveniles sobre el Presidente resultan críticas, con la gestión económica, el sostenimiento de Manuel Adorni y las circunstancias de su salida como ejes del malestar.

Si en 2023 la inflación y la pobreza monopolizaban el discurso libertario contra "la casta", en 2026 la corrupción se instaló como la principal preocupación juvenil, con el 21% de las menciones, por delante de los bajos salarios (18%), el desempleo (16%) y la inflación (10%). Entre los jóvenes identificados con La Libertad Avanza, el 29% señala a la corrupción como el problema central del país: una anomalía incómoda para un espacio que hizo de la lucha contra los privilegios su acta fundacional. El 45% de los jóvenes está de acuerdo con la frase que define a la gestión de Milei como corrupta, frente a un 55% que la rechaza; aun entre libertarios el dato incomoda, porque un 15% de los votantes de Milei en 2023 ya lo comparte, en sintonía con el 80% de los jóvenes decepcionados con la gestión.

El nombre propio detrás de esa incomodidad tiene apellido: Adorni. En la previa a su partida, el ex jefe de Gabinete acumuló más de dos millones de publicaciones digitales generadas por un millón de usuarios únicos, un volumen equiparable al del propio Presidente. Las denuncias por el presunto enriquecimiento ilícito de su funcionario concentraron el 38% de la negatividad contra Milei en redes, y el reclamo por su renuncia trepó al 89% de las menciones vinculadas al recambio en la Jefatura de Gabinete. El presidente, sin embargo, mantiene altos niveles de indemnidad entre sus seguidores, fenómeno que se observa mejor en contraste con su propio gabinete. Luis “Toto” Caputo, por caso, acumula un 57% de sentimiento negativo por el ajuste sobre la clase media y los jubilados, Bullrich un 64% por su trayectoria y su gestión de Seguridad, Karina Milei un 63% por las sospechas que la acechan y Santiago Caputo, con un 68%, exhibe el peor guarismo de todos.

Franja derecha

El informe "No la ven" desagrega sus resultados por tramo etario, y ese detalle cambia el diagnóstico cuando se aísla a los jóvenes de 16 a 29 años. Mientras la sociedad endurece el rechazo a las recetas libertarias, esa franja se muestra más permeable: el 42,6% acuerda con dolarizar la economía, casi el doble que el 25% del total; el 71,8% aprueba la apertura de importaciones, treinta puntos por encima del 47,9% general; el 41,9% respalda privatizar empresas públicas, frente al 34,6% del total, y el 52,2% acuerda con una reforma laboral, mayoría que no se replica en el conjunto de la sociedad.

Apenas el 55,6% considera que el Estado debería tener un papel más activo, dieciséis puntos por debajo del 69,1% del total, y su respaldo a la protección de la industria nacional cae al 58,1%, cuando en el conjunto de la sociedad trepa al 70,5%. Ese corrimiento tiene límites cuando se trata de “la propia”: el rechazo a eliminar las indemnizaciones por despido llega al 79,9%, apenas cinco puntos por debajo del 84,7% general, y la gratuidad universitaria se mantiene mayoritaria, con un 60,2% que la define como derecho básico frente al 35,2% que reclama arancelamiento.

En materia de derechos, la franja de 16 a 29 años ratifica buena parte de los consensos del total, y en algunos casos los profundiza. El 71,3% sostiene que Memoria, Verdad y Justicia deben mantenerse como políticas de Estado, diez puntos por encima del 61,3% general. El 73% considera justo protestar cuando se vulneran derechos, y el rechazo a volver a prohibir el aborto asciende al 56,7%, contra un 31,6% que respaldaría esa prohibición. La excepción aparece con el feminismo, uno de los frentes predilectos de la batalla cultural libertaria: el 54,7% de los jóvenes considera que “impuso un modelo de vida y pensamiento negativo para el país”, casi ocho puntos por encima del 47% del total, mientras que apenas el 39,8% lo asocia con una sociedad más justa e igualitaria. Es el único indicador de valores donde la generación más joven se muestra más crítica que el resto de la sociedad, una grieta todavía redituable para un espacio que hizo del antifeminismo una de sus banderas más rentables en 2023.

La respuesta sobre el feminismo explicita la persistencia de las proclamas libertarias entre los varones jóvenes, en contraste con las mujeres, donde crece el rechazo al gobierno. La encuesta de Reyes Filadoro y Enter Comunicación le pone números a esa brecha: el 62% de los varones jóvenes se muestra optimista sobre el rumbo económico, frente al 48% de las mujeres; la distancia se repite en la evaluación del combate a la inflación (61% contra 46%) y en la identificación con La Libertad Avanza (47% contra 30%). Ellas, en cambio, encabezan la demanda de cambio de rumbo electoral, con un 47% que se inclina por revertir la gestión, dieciséis puntos por encima del 31% que registra ese reclamo entre los varones.

Entre la desconexión y el desencanto

El dato más inquietante del informe de Alaska-Trespuntozero surge al preguntar qué país prefiere habitar la sociedad: uno con gobierno democrático que respete los derechos individuales, aunque no logre buenos resultados económicos, o uno con gobierno autoritario que sí los logre. En el total de la población, la opción democrática arrasa con el 79,6% frente a un 15,3% que elige la autoritaria. Entre los jóvenes de 16 a 29 años esa distancia se acorta de manera notoria: el 61,3% elige la democracia sin resultados y el 28,1% ya prefiere el autoritarismo eficaz, casi el doble que el promedio general. Es la brecha etaria más pronunciada del estudio, y la que más debería inquietar a cualquier proyecto político con vocación democrática.

La relación general entre los jóvenes y la política está seriamente dañada. Según la encuesta de Reyes Filadoro y Enter Comunicación, el 43% se declara indiferente o prefiere aislarse de la coyuntura nacional, y dentro de ese universo, un 10% confiesa una desconexión absoluta frente a lo que sucede fuera de su vida cotidiana. Se trata de un dato que excede la coyuntura de Milei e interpela a toda la dirigencia política, incapaz hasta el momento de construir un relato que convoque a una franja etaria que protagonizó otras etapas políticas de la historia argentina reciente. Ese repliegue convive con una base de sustento que todavía no se resquebraja del todo: el 26% de los jóvenes no se identifica con ningún espacio político y, entre ellos, el 61% evalúa de forma negativa la gestión de Milei, lo que los convierte en el segmento de mayor disputa hacia 2027.

La imagen final combina un oficialismo que retiene el favor de una base leal pero golpeada por el ajuste, una generación más porosa que el resto de la sociedad frente a las recetas económicas del liberalismo libertario, un piso de derechos que resiste el embate cultural y una tolerancia creciente hacia el atajo autoritario. Ese, más que la épica libertaria o la resistencia progresista, parece ser el verdadero campo de batalla que se dirime entre los argentinos sub 30.

MÁS INFO
Adrián Murano

Nació en el barrio porteño de Villa Urquiza, en 1973. Egresado de la escuela de periodismo Taller Escuela Agencia (TEA), lleva 30 años desarrollando el oficio de periodista en radio, gráfica y tevé.
En radio trabajó en las radios América, La Red, Del Plata y Somos Radio, entre otras emisoras, donde cumplió tareas como productor, columnista y animador. En la actualidad conduce Verdades Afiladas, en el mediodía de El Destape Sin Fin, de Buenos Aires.

En televisión fue columnista político en las señales de noticias A24 y CN23, participó de ciclos periodísticos en la Televisión Pública, y condujo el programa de entrevistas Tenemos Que Hablar (#TQH).
Escribió sobre actualidad política y económica en Noticias, Veintitrés, Poder y Perfil, entre otros, donde cumplió tareas como cronista, redactor y editor.

En la última década ejerció la secretaría de Redacción en el diario cooperativo Tiempo Argentino. En la actualidad escribe y edita en El Destape.

Publicó los libros de investigación periodística Banqueros, los dueños del poder (Editorial Norma) y El Agitador, Alfredo de Angeli y la historia secreta de la rebelión chacarera (Editorial Planeta).