“Van a salir todos”, dijo un libertario porteño después de que este jueves se difundieran, con mucha expectativa, las imágenes de Patricia Bullrich con legisladores mileístas, de recorrida por la Ciudad. La ministra, que supo ser presidenta del PRO nacional, no quiso abandonar su lugar en el Ministerio de Seguridad, donde se siente cómoda, para pasar a un cargo legislativo. Su objetivo, y el de su entorno, es otro: comandar la Capital Federal en 2027. La lectura violeta que aniquila al PRO, que se enfrenta mano a mano con Horacio Rodríguez Larreta.
Como anticipó El Destape en enero, Patricia salió a las calles con la mira puesta en las elecciones ejecutivas de dentro de dos años. La funcionaria tiene la intención de empezar a caminar las calles para, con paciencia y un trabajo de mucha proximidad, construirse como una alternativa potente al macrismo que, tras 20 años al frente de la CABA, ya evidenció un desgaste notorio en su relación con el electorado capitalino.
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Para Bullrich, nunca fue tentador abandonar el cargo ejecutivo que ocupa y que le da mucho poder. Le permite mantener una notoria cercanía con Javier Milei, formar parte de una mesa reducida, participar activamente en la construcción nacional del espacio y mostrarle ciertos resultados a la ciudadanía. Aunque los operativos de seguridad del último tiempo no colaboraron demasiado.
Como a Mauricio Macri, a Patricia no le interesa volver a una silla legislativa y la confirmación de Manuel Adorni como cabeza de lista terminó de dejarla afuera de la lista de posibilidades. “Arrasaría”, dijo una fuente del bullrichismo que considera que, de haberse presentado, la ministra hubiera conseguido un resultado más que cómodo para los libertarios en tierras amarillas.
Más allá de la confianza depositada en el desempeño de Bullrich y su medición en las encuestas, la elección del vocero presidencial fue calificada como positiva por tratarse de alguien nuevo que tiene llegada a la gente.
El escenario porteño
Para estas elecciones, el bullrichismo ve un escenario de tres tercios. Una lectura que le baja el precio, y mucho, al PRO. Esos tres grupos estarían integrados por Unión por la Patria, con una performance de Leandro Santoro que nadie duda en pronosticar como muy buena, La Libertad Avanza y el resto. En este gran conglomerado están el macrismo y todos los demás, la UCR, la Coalición Cívica, Horacio Rodríguez Larreta, la Izquierda y otros. Según este razonamiento, sacar arriba de 25 puntos ya podría ser catalogado como una victoria.
El macrismo encaró visiblemente una confrontación directa con el ex jefe de Gobierno. A las críticas de Fernán Quirós, ministro de Salud, se le sumaron las de María Eugenia Vidal. En ambos casos, el tono fue de tristeza, de desilusión, como si Larreta fuera un desertor, un traidor al proyecto macrista. ¿Por qué contra él? Porque los amarillos se enfrentarán a una doble posible fuga de votos, por solapamiento: hacia los libertarios y hacia Horacio. Hoy, estos son sus mayores enemigos.
El análisis libertario no beneficia en nada a los amarillos que, ante unos comicios tan cerrados, más que contemplan la posibilidad no solo de perder, sino de salir terceros. El PRO, de suceder ese escenario, se enfrentará a titulares negativos, históricos pero, a fin de cuentas, descansará en una gestión a la que todavía le quedarán dos años, con la expectativa de no repetir un resultado catastrófico en 2027. El manejo de la Legislatura será un inconveniente, pero tampoco percibido como algo extremo.
Si bien no puede soslayarse que faltan más de dos años y que esto es Argentina, por lo cual cualquier cosa es posible, el bullrichismo quiere dar la batalla por la Ciudad. La aparición de Bullrich en campaña fue en esa línea.
La ministra tiene dos opciones, apostar a ser candidata a vicepresidenta de un Javier Milei que, están convencidos, va a reelegir, o ir por la Ciudad y arrebatársela a los Macri. En principio, la recorrida de este viernes es el puntapié inicial para alcanzar este objetivo porteño. Si no es ella, será alguien de su entorno, pero quieren darle el golpe final a Mauricio y arrebatarle su joya más preciada.