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Qué es la dirección asistida y cuándo empezó a utilizarse en los autos en Argentina

Hoy parece impensado comprar un auto sin ella, pero durante décadas girar el volante exigía bastante más esfuerzo.

25 de agosto, 2026 | 17.29
Qué es la dirección asistida y cuándo empezó a utilizarse en los autos en Argentina

La dirección asistida es uno de esos componentes que los conductores utilizan todos los días casi sin darse cuenta. Su función es sencilla pero fundamental: reducir la fuerza que una persona debe realizar sobre el volante para cambiar la dirección de las ruedas. Esto se nota especialmente al estacionar, circular lentamente o realizar maniobras cerradas, situaciones en las que una dirección completamente mecánica puede resultar considerablemente más pesada.

En términos simples, el sistema agrega una fuerza complementaria a la que realiza el conductor. En una dirección convencional sin asistencia, prácticamente todo el esfuerzo necesario para mover las ruedas proviene de los brazos de quien maneja. Con asistencia, un sistema hidráulico o eléctrico se encarga de hacer buena parte de ese trabajo. Actualmente está presente en prácticamente todos los vehículos 0 km.

La tecnología, sin embargo, tiene varias décadas de historia. Uno de los grandes puntos de partida se produjo en Estados Unidos en 1951, cuando Chrysler presentó su sistema hidráulico Hydraguide en automóviles de pasajeros. Fue ofrecido de serie en el Crown Imperial y como equipamiento adicional en otros modelos de la compañía. Su objetivo era disminuir considerablemente el esfuerzo necesario para mover vehículos que cada vez eran más grandes, pesados y utilizaban neumáticos de mayores dimensiones.

En Argentina su incorporación fue mucho más progresiva. No existe un único año en el que pueda decirse que todos los autos comenzaron a utilizarla: inicialmente apareció en vehículos importados y modelos de segmentos superiores, mientras que durante buena parte de las décadas de 1970 y 1980 muchos autos populares continuaban utilizando dirección mecánica.

Un ejemplo importante fue el Renault 18, lanzado en el mercado argentino a comienzos de los años 80. En la versión TX, la dirección hidráulica podía incorporarse como opcional, mientras que el GTX presentado posteriormente ya la ofrecía de serie. Esto muestra cómo, por aquellos años, todavía era considerada un elemento asociado a las versiones más equipadas y costosas.

El verdadero cambio para el mercado argentino comenzó a sentirse con fuerza durante los años 90. La renovación de los modelos disponibles y la llegada de vehículos con mayor equipamiento hicieron que la dirección hidráulica comenzara a extenderse. Aun así, era habitual encontrar versiones económicas de un mismo modelo sin asistencia y variantes más caras que agregaban "aire y dirección", una combinación que durante años fue utilizada como argumento comercial.

Con el paso del tiempo también cambió la tecnología. La dirección hidráulica funciona mediante una bomba impulsada por el motor y un circuito con líquido a presión que ayuda a mover la dirección. Es efectiva y ofrece buen tacto, pero requiere componentes adicionales y consume parte de la energía producida por el motor.

Luego aparecieron sistemas electrohidráulicos y finalmente la dirección asistida eléctrica o EPS, que utiliza un motor eléctrico y sensores para determinar cuánta asistencia necesita el conductor. Esta última comenzó a expandirse internacionalmente desde finales de los años 90 y principios de los 2000 y terminó imponiéndose en los vehículos modernos.

La ventaja de la dirección eléctrica es que puede modificar su comportamiento según la situación: ofrecer mucha asistencia para estacionar y endurecer ligeramente el volante cuando el vehículo aumenta la velocidad. Además, elimina la bomba hidráulica y su correspondiente líquido.

Así, lo que décadas atrás podía aparecer en Argentina como un lujo reservado para determinadas versiones terminó convirtiéndose en algo prácticamente indispensable. La dirección asistida cambió definitivamente la manera de manejar, haciendo que estacionar, doblar y moverse por la ciudad requiera mucho menos esfuerzo y permitiendo, con los sistemas eléctricos modernos, incorporar nuevas funciones de seguridad y asistencia a la conducción.

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