Estados Unidos alcanzó el martes acuerdos por separado con Ucrania y Rusia para garantizar la seguridad de la navegación en el mar Negro y aplicar una prohibición de ataques de ambos países a las instalaciones energéticas del otro.
Los acuerdos, de aplicarse, representarían el avance más claro hasta la fecha hacia un alto el fuego más amplio que Washington considera un peldaño hacia las conversaciones de paz para poner fin a la guerra que Rusia mantiene desde hace tres años en Ucrania.
Ambos países dijeron que confiarían en Washington para hacer cumplir los acuerdos.
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"Si los rusos violan esto, entonces tengo una pregunta directa para el presidente Trump. Si lo violan, aquí están las pruebas: pedimos sanciones, pedimos armas, etc", dijo el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a periodistas en una conferencia de prensa en Kiev.
El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, declaró: "Necesitaremos garantías claras. Y dada la triste experiencia de acuerdos sólo con Kiev, las garantías sólo pueden ser el resultado de una orden de Washington a Zelenski y su equipo para que hagan una cosa y no otra".
Los acuerdos, alcanzados en Arabia Saudita, siguen a las conversaciones iniciadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que prometió poner fin rápido a la guerra y ha cambiado la posición de Washington, que ha pasado de respaldar firmemente a Kiev a una postura más comprensiva con Moscú.
En virtud del acuerdo con Moscú, Washington prometió ayudar a restaurar el acceso ruso a los mercados para sus exportaciones agrícolas y de fertilizantes. El Kremlin dijo que para ello sería necesario levantar algunas sanciones.
Las conversaciones se produjeron tras sendas llamadas telefónicas la semana pasada entre Trump y los dos presidentes, Zelenski y Vladimir Putin. El presidente ruso rechazó la propuesta de Trump de un alto el fuego total de 30 días, que Ucrania había respaldado previamente.
El ministro de Defensa ucraniano, Rustem Umerov, dijo que Kiev considerará cualquier movimiento de buques militares rusos fuera de la parte oriental del mar Negro como una violación y una amenaza, en cuyo caso Ucrania tendrá pleno derecho a la autodefensa.
PAUSA EN ATAQUES A INSTALACIONES ENERGÉTICAS
Rusia ha atacado la red eléctrica de Ucrania con misiles y drones durante toda la guerra, argumentando que las infraestructuras energéticas civiles son un objetivo legítimo porque ayudan a la capacidad bélica de Ucrania.
Más recientemente, Ucrania ha estado lanzando ataques de largo alcance contra objetivos rusos de petróleo y gas que, asegura, proporcionan combustible a las tropas rusas e ingresos para financiar su esfuerzo bélico.
Al principio de la guerra, Rusia impuso un bloqueo naval de facto a Ucrania, uno de los mayores exportadores de grano del mundo, que amenazaba con agravar la crisis alimentaria mundial.
No obstante, las batallas marítimas han sido sólo una parte comparativamente pequeña de la guerra desde 2023, cuando Rusia retiró sus fuerzas navales del este del mar Negro tras varios ataques ucranianos exitosos. Kiev pudo reabrir sus puertos y reanudar las exportaciones en torno a los niveles anteriores a la guerra, a pesar del colapso de un acuerdo previo de transporte marítimo en el mar Negro mediado por la ONU.
Trump está presionando a ambas partes para que pongan fin rápidamente a la guerra, un objetivo que prometió alcanzar cuando se presentó a las elecciones presidenciales del año pasado.
Al mismo tiempo, persigue un rápido acercamiento a Rusia que, según Washington y Moscú, podría dar lugar a lucrativas oportunidades de negocio.
Ucrania y sus aliados europeos temen que Trump llegue a un acuerdo precipitado con Putin que socave su seguridad y ceda a las exigencias rusas, entre ellas que Kiev abandone sus ambiciones en la OTAN y renuncie a la totalidad de cuatro regiones que Rusia reclama como suyas. Ucrania lo rechaza por considerarlo equivalente a la rendición.
Con información de Reuters