El gobierno de Formosa presentó el Plan de Alfabetización y de Fortalecimiento de Matemática 2026 en encuentro federal en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Durante la jornada se expusieron los resultados del monitoreo de las acciones desarrolladas en 2025, en el marco de las políticas educativas impulsadas a nivel nacional y provincial.
La delegación formoseña presentó su programa para este año en la que se destacó la necesidad de garantizar su continuidad, así como los recursos indispensables para su implementación. Asimismo, la provincia realizó un firme planteo respecto a los atrasos en las transferencias que el Estado nacional mantiene con las jurisdicciones. El reclamo, centrado en el incumplimiento de los compromisos financieros, fue acompañado por el resto de las provincias que se sumaron a la postura de Formosa.
Uno de los puntos centrales abordados fue la situación de los ateneos, considerados estratégicos para la formación docente y la mejora de los aprendizajes. En ese sentido, se manifestó la preocupación por la demora en los fondos destinados al pago de los ateneístas, lo que podría afectar la continuidad de estas instancias de capacitación. Al respecto, el secretario de Educación, Carlos Torrendell, asumió el compromiso de gestionar una pronta solución a esta problemática, que también impacta en los trabajadores vinculados a programas nacionales.
Celulares en las aulas: el debate
En paralelo, la Legislatura de Formosa comenzó el tratamiento de una sesión extraordinaria este jueves por la tarde para tratar el proyecto de ley que regula el uso de celulares en las escuelas. La iniciativa busca ordenar la utilización de la tecnología dentro del ámbito educativo, lo que combina restricciones en el aula con su incorporación como herramienta pedagógica.
El presidente del bloque justicialista, Agustín Samaniego, explicó que la propuesta apunta a "regular el uso productivo de la tecnología", lo que contemplará dos ejes centrales: limitar el uso del celular cuando no aporte al proceso de enseñanza y, al mismo tiempo, fomentar su utilización con fines educativos.
El proyecto establece criterios distintos según el nivel. En la educación primaria, los estudiantes no podrán ingresar con celulares, mientras que en secundaria habrá mayor flexibilidad. Según detalló Samaniego, en el aula del nivel secundario no estará permitido el uso libre de dispositivos, y cada institución podrá definir mecanismos como guardarlos en un box, apagarlos o mantenerlos en modo avión durante las clases.
La iniciativa no plantea una prohibición total, sino una regulación orientada a mejorar la convivencia escolar y el proceso de aprendizaje. En ese sentido, se promueve el uso de celulares y otras pantallas como herramientas pedagógicas, bajo la planificación del docente.
