Feinmann reveló un dato clave que pone en jaque a un funcionario en Casa Rosada: "Hay un..."

Refiriéndose a la restricción de perioditas en Casa Rosada, Eduardo Feinmann dio un dato que nadie tenía y que podría darle un giro de 180 grados a la causa.

23 de abril, 2026 | 21.06

El conflicto entre el Gobierno y la prensa sumó un nuevo capítulo que mezcla internas, versiones cruzadas y declaraciones que no hicieron más que agitar el clima. Todo comenzó con la polémica decisión de restringir el acceso de periodistas acreditados a la Casa Rosada, una medida impulsada por la administración de Javier Milei bajo el argumento de un supuesto “espionaje ilegal”.

La situación escaló rápidamente después de que se conociera la denuncia contra los periodistas Luciana Geuna e Ignacio Salerno, ambos de TN, por haber registrado imágenes dentro de la sede gubernamental. Ese material, que mostraba supuestas internas en el oficialismo, fue el detonante de una reacción que terminó impactando a todo el sistema de acreditaciones.

Feinmann se metió en el escándalo

En medio de ese escenario cargado, apareció la voz de Eduardo Feinmann, quien en su pase en A24 junto a Pablo Rossi aportó una mirada que generó ruido. Fiel a su estilo, no esquivó la polémica y fue directo al hueso.

 

Lo filmado es una pelotudez, sinceramente. No hay ninguna de estas imágenes que sean interesantes”, disparó, minimizando el contenido del informe que había generado el conflicto. Incluso fue más allá al cuestionar el enfoque del trabajo periodístico: “Fue una estupidez sobreactuar la nota por parte de Geuna. Al divino botón”.

Pero lo más fuerte llegó después. En medio de su análisis, Feinmann lanzó un dato que, de confirmarse, podría cambiar por completo la interpretación del caso. Según contó, habría existido un permiso previo para realizar esas grabaciones.

El dato que podría cambiarlo todo

“Hay aparentemente un pedido de permiso de Geuna del medio a Javier Lanari y él habría dado ese permiso no escrito”, afirmó, poniendo el foco en Javier Lanari, integrante del área de comunicación presidencial.

Ese detalle introduce un giro clave. Porque si existió una autorización, aunque no haya quedado registrada formalmente, la denuncia por “espionaje” quedaría en una zona mucho más discutible. Y con eso, también la decisión de restringir a toda la prensa.

Javier Lanari estaría contra las cuerdas.

Por ahora, se trata de una versión que no fue confirmada oficialmente. Sin embargo, si es así dejaría al desnudo que fue simplemente una excusa sin fundamentos para atentar contra la libertad de expresión.

En cuestión de horas, el tema pasó de ser una denuncia puntual a un debate mucho más amplio sobre acceso, transparencia y poder. Y con este nuevo dato sobre la mesa, la historia está lejos de terminar.