El nuevo proceso de licitación para la privatización del Río Paraná, vía el dragado, balizamiento y cobro de peajes en la Vía Navegable Troncal, enfrenta un cruce de denuncias entre las dos oferentes que quedan en camino: Jan De Nul y Dredging, Environmental and Marine Engineering NV (DEME), las dos de origen belga pero con acercamientos diferentes a Estados Unidos y China. Los ríos del país, otra vez tablero de una puja económica financiera en un mundo cada vez más belicista.
Mientras las dos empresas en pugna juegan sus fichas, la Procuraduría de Investigaciones Administrativas sigue acumulando pruebas para emitir su opinión sobre la última denuncia realizada por los abogados Eduardo Barcesat y Joel Sverdlik, en representación del Consejo Portuario Argentino.
Dardos envenenados
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Los dardos envenenados van desde Jan de Nul, la empresa belga que se hizo del negocio de la “Hidrovía” durante la privatización menemista hacia DEME, la otra empresa belga que ya había denunciado al Gobierno nacional por haber direccionado la primera licitación en favor de su contrincante. En el camino quedó la compañía brasileña DTA Engenharia, cuyo dueño João Acácio había manifestado en 2021 sus intenciones de acompañar las sugerencias de Estados Unidos para excluir a China de la región.
Lo que está en juego es mucho más que un contrato. “El tenor de las acusaciones cruzadas entre las empresas belgas ha escalado de forma exponencial, con denuncias de todo tipo y presentaciones formales ante la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, que será la encargada de adjudicar la concesión. Ha quedado en evidencia que en esta licitación se juega mucho más que la realización de las tareas de dragado y balizamiento de nuestro río Paraná. Lo que está en juego es de qué modo Estado Unidos o China tendrán injerencia sobre esta ruta fluvial de carácter estratégico”, sostuvo Pablo Payró, miembro del Foro por la Recuperación del Paraná, en un artículo publicado en InfoSoberana.
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Jan De Nul había sido la gran beneficiada durante la confección del primer pliego de la licitación por el dragado, balizamiento, y peaje de la Vía Navegable Troncal. Era un concurso casi llave en mano para esta empresa que detentaba el negocio de la “hidrovía” desde las privatizaciones menemistas. La PIA había objetado el pliego antes de que fuera dado de baja por la administración Milei en febrero de 2025. Las malas lenguas sostienen que Santiago Caputo había estado detrás de la letra chica de los primeros pliegos, a favor de Jan de Nul.
Transcurrido más de un año de ese primer intento licitatorio, la disputa no cesó. Jan De Nul hizo una presentación ante la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN), que dirige Iñaki Arreseygor, en la que realizó una serie de observaciones sobre la información económico-financiera y la documentación técnica legal presentada por DEME.
“La garantía de mantenimiento de oferta presentada por DEME NV no satisface el estándar de incondicionalidad exigido por el Pliego de Condiciones, en tanto incorpora una cláusula que introduce un supuesto de excepción al cumplimiento en la moneda comprometida, supeditando la modalidad de pago a la eventual configuración de restricciones cambiarias. Dicha previsión importa un claro condicionamiento de la garantía”, puede leerse en el documento presentado por Jan De Nul. La empresa sostiene que DEME no tendría posibilidades de acceder a los dólares necesarios para cubrir la garantía.
También hubo un señalamiento sobre la presentación de una posible declaración jurada “falsa”. “DEME realizó una declaración jurada falsa, que no se corresponde a los certificados agregados en la propia oferta, y por tal motivo, debe ser descalificada. En efecto, la Comisión Evaluadora de Ofertas deberá considerar al respecto las previsiones previstas en el Pliego referidas a la desestimación de la propuesta y pérdida automática de garantía de la oferta sin perjuicio de las responsabilidades penales que hubiera lugar al establecerse la falsedad de la información presentada”, concluyó Jan De Nul.
Un juego de tronos entre dragadoras
Para contrarrestar la mala publicidad de la presentación de Jan De Nul, DEME anunció que estaba en tratativas de incorporar a su propuesta la inversión de capitales norteamericanos. De acuerdo a un artículo publicado por el periodista Agustín Maza en La Nación, la denunciada presentó su oferta el 27 de febrero como único oferente formal, aunque con el supuesto respaldo y en conversaciones con las empresas estadounidenses Great Lakes Dredge & Dock (GLDD) y Clear Street; éste último como asesor financiero en la estructuración del proyecto y en la búsqueda de inversores.
También sobrevuela la injerencia del U.S. International Development Finance Corporation (DFC), el banco de desarrollo de Estados Unidos, aunque según el periodista Mariano Galíndez (Rosario 3), las empresas estadounidenses mencionadas por DEME como posibles de interesadas para ingresar al negocio de la hidrovía habrían rechazado el convite.
El DFC es uno de los canales financieros de los Estados Unidos para meterse en los proyectos energéticos y mineros del país. El pasado 23 de enero, una comitiva de los Estados Unidos integrada por Víctor Cervino, asesor senior del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos de América junto a varios funcionarios de la Embajada, estuvo reunida con el ex secretario de finanzas, Alejandro Lew, para explorar los posibles proyectos de injerencia con participación del DFC.
La reunión quedó consignada en el Registro Único de Audiencias: “Conversar sobre la política fiscal y de financiamiento, así como oportunidades de participación de DFC (U.S. International Development Finance Corporation) en proyectos de energía y minería”. Ninguna mención a la “hidrovía”, aunque los Estados Unidos tienen especial interés por la Vía Navegable Troncal y la Triple Frontera. La injerencia política se solapa a través de una narrativa de “asistencia técnica” en el marco del Memorandum de Entendimiento firmado con el cuerpo de ingenieros del Ejército de EE.UU.
¿Y si China entra por la ventana?
DEME se apuró en mencionar sus posibles socios norteamericanos luego de que quedara expuesto el socio local de Jan De Nul, la empresa Servimagnus, propiedad del empresario Leonardo Román, una de las familias vinculadas a los negocios portuarios del país, con eje en territorio del sur bonaerense.
El árbol genealógico del nuevo socio local de Jan De Nul (el anterior había sido el Grupo EMEPA) va desde Alfredo Román, ex dueño del puerto de contenedores Exolgan, en Dock Sud; Ricardo Román, fundador de Loginter (servicios de logística, almacenamiento, transporte y distribución nacional e internacional); y Leonardo Román con Servimagnus (soluciones integrales de infraestructura portuaria como salvamento, montajes, dragado y balizamiento).
Servimagnus posee un historial de trabajo con las empresas chinas. “Ha realizado tareas de dragado principalmente en el territorio bonaerense, pero lo relevante en este caso es que, desde hace más de dos décadas, lleva adelante estas tareas junto a un socio de peso, la empresa estatal CCCC (China Communications Construction Company) a través de su filial Shanghai Dredging Company. Entre 2006 y 2020, logró contratos con la autoridad portuaria provincial y llevó a cabo, junto a la empresa china, el dragado de los canales de acceso y del interior de puertos como Dock Sud, Buenos Aires, Campana, La Plata, Puerto Madryn, Bahía Blanca, Comodoro Rivadavia, entre otros”, narró Payró.
La administración Milei dejó afuera de la licitación a cualquier empresa manejada por fondos estatales, una manera sutil de excluir a la Shanghai Dredging Company, en línea con el documento de Seguridad Nacional 2025 firmado por Donald Trump. ¿Se meterá ahora por la ventana?
Macri, siempre interesado en el negocio de la mal llamada hidrovía, ve la puja de costado. A principio de mes, representantes de la belga DEME estuvieron reunidos con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, según narró la periodista Luciana Glezer en LaPolíticaOnLine, para intentar torcer la balanza en la licitación. Luego de ese encuentro, quizás por una cuestión azarosa, la competidora brasileña se bajó de la compulsa.
