La apertura de las bolsas asiáticas, una vez más, parecieron marcar desde temprano la pauta a los mercados internacionales a una nueva escalada militar en Medio Oriente. Después de un domingo en el que Israel rompió la reciente tregua y bombardeó el sur de Beirut, y luego Irán lanzó una serie de ataques contra Israel, la posibilidad de un acuerdo de paz que garantice la navegación libre del estratégico estrecho de Ormuz parece más lejana que nunca. Por eso, Kospi, la bolsa de Corea, que ya había terminado el viernes con una caída por anuncios comerciales de Estados Unidos y del mundo tecnológico, abrió con un derrumbe de más del 8%. En Japón, en tanto, el Nikkei también sufrió una caída de más de 4%.
En paralelo, los dos precios de referencia del barril del petróleo, Brent y Texas, también volvieron a registrar subas: el primero se acercó a los 93 dólares, mientras que el segundo superó los 95.
Sin embargo, la reacción de los mercados internacionales frente a la nueva escalada militar en Medio Oriente duró menos de una rueda. Lo que durante la madrugada y las primeras horas del lunes aparecía como el inicio de una jornada de fuertes pérdidas globales terminó convirtiéndose en un nuevo episodio de recuperación bursátil impulsado por las grandes tecnológicas estadounidenses y por inversores que aprovecharon las bajas para recomponer posiciones.
Los futuros atados al Dow Jones Industrial y a Nasdaq de Estados Unidos habían empezado a caer, un 0,2% en ambos casos, lo que encendió las alarmas de analistas financieros de un posible lunes negro en ese país.
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La secuencia comenzó durante la apertura de los mercados asiáticos. Después de que Israel bombardeara el sur de Beirut e Irán respondiera con una serie de ataques sobre territorio israelí, los operadores reaccionaron ante la posibilidad de una ampliación del conflicto en una región central para el suministro energético mundial. La incertidumbre volvió a concentrarse sobre el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores marítimos para el comercio internacional de petróleo.
Las primeras señales llegaron desde Asia. El índice Kospi de Corea del Sur abrió con una caída superior al 8 por ciento, mientras que el Nikkei japonés retrocedió más de 4 por ciento. Al mismo tiempo, los precios internacionales del petróleo volvieron a subir. El barril Brent se aproximó a los 93 dólares y el WTI superó los 95 dólares, alimentando las previsiones de mayores presiones inflacionarias a nivel global.
Los contratos de futuros vinculados a Wall Street también acompañaron el movimiento. Tanto el Dow Jones Industrial Average como el Nasdaq registraban retrocesos cercanos al 0,2 por ciento antes de la apertura de la rueda estadounidense. El escenario alimentó las advertencias sobre una posible jornada de fuertes pérdidas en los mercados financieros.
Durante las últimas semanas, una parte importante de los inversores había apostado a que la desaceleración de la economía estadounidense permitiría reducir la inflación sin afectar significativamente el empleo. Sin embargo, una nueva suba sostenida de la energía amenaza con alterar ese equilibrio. La jefa de análisis financiero estratégico del fondo Management Wealth Ritholtz, Callie Fox, resumió esa preocupación al señalar que "los mercados internacionales se están volviendo víctimas de su propio éxito. El mercado laboral dio la vuelta, pero la amenaza de una inflación alta persistente es el riesgo en la mente de todos".
Cuando se dieron vuelta
El comportamiento de los mercados cambió a medida que avanzó la jornada. Las versiones difundidas por medios iraníes sobre el final de las operaciones militares contra Israel redujeron parcialmente la tensión sobre el precio del petróleo. Paralelamente, comenzaron a aparecer compradores en los sectores que habían liderado las pérdidas de la rueda anterior.
La consecuencia fue una recuperación generalizada de las acciones estadounidenses. El S&P 500 llegó a subir cerca de 1 por ciento, mientras que el Nasdaq 100 avanzó alrededor de 2 por ciento impulsado por las compañías vinculadas a la inteligencia artificial. Un índice sectorial que reúne a fabricantes de semiconductores como Nvidia y Micron Technology registró una suba de 5,5 por ciento después de haber sufrido una de sus peores jornadas desde el inicio de la pandemia.
La velocidad del cambio volvió a poner en evidencia uno de los rasgos dominantes del actual ciclo financiero: incluso acontecimientos geopolíticos con capacidad de alterar los precios globales encuentran un límite en la búsqueda permanente de rendimientos por parte de los grandes fondos de inversión. Después de varios meses de valorizaciones sostenidas impulsadas por el negocio de la inteligencia artificial, las correcciones de corto plazo continúan siendo interpretadas por una parte importante del mercado como oportunidades de compra más que como señales de cambio de tendencia.
La recomposición también estuvo acompañada por una mejora en otros activos de riesgo. El bitcoin recuperó parte de las pérdidas acumuladas durante el fin de semana luego de haber perforado el nivel de los 60.000 dólares, mientras que el índice MSCI World volvió a terreno positivo. En paralelo, las novedades corporativas reforzaron el interés por el sector tecnológico. Los inversores concentraron su atención en la conferencia anual de desarrolladores de Apple, donde la compañía podría presentar nuevas herramientas vinculadas a inteligencia artificial después de casi dos años de presión del mercado para acelerar su estrategia en ese segmento.
