En abril actual, la cantidad de pasajeros de colectivos en el AMBA se desplomó un 21%. Se trata de un síntoma claro de la crisis de ingresos que atraviesa la economía real durante el gobierno de Javier Milei, que se deriva del atraso salarial y la caída de sectores clave como la industria. Así lo mostró un reciente informe elaborado por la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), una de las principales cámaras de colectivos de Buenos Aires.
Según especificó, en marzo pasado viajaron en colectivo 8.476.000 pasajeros promedio por día hábil en el AMBA, lo que representa una fuerte caída del 11% respecto a los 9.544.000 diarios de marzo de 2025. Pero en abril se produjo un desplome incluso mayor. En lo que va del mes, viajaron en promedio 7.246.000 pasajeros por día hábil en el área metropolitana, un 21% menos que los 9.226.000 que habían viajado diariamente en abril de 2025, precisó AAETA.
Las cifras son producto de una mezcla de factores, pero que en su mayoría se derivan directamente de la crisis económica que atraviesa el país y el modelo de ajuste fiscal que impulsa el mileísmo.
Así lo explicó el presidente de AAETA, Luciano Fusaro, en diálogo con El Destape. Según señaló, una causa clave es "la caída de la actividad económica relacionada al transporte en el AMBA, es decir la industria, el comercio minorista y la construcción".
Según los últimos registros disponibles en el EMAE del Indec, la industria cayó en enero pasado un 2,6% respecto a igual mes de 2025, mientras que el comercio bajó un 3,2%. La construcción, en tanto, se mantuvo casi neutra, con una leve suba de 0,5%, aunque sigue en niveles muy bajos en perspectiva histórica, tras el congelamiento de la obra pública a fines de 2023.
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El EMAE solo realiza mediciones a nivel nacional, sin diferenciar por región. Pero es evidente que el AMBA se llevó un impacto mayor que el promedio del país si se revisan las cifras de desempleo. En el Gran Buenos Aires, la desocupación trepó al 9,5% en el último trimestre de 2025, unos 2 puntos más que a nivel nacional, como consecuencia directa de la fuerte crisis que atraviesa la industria.
"La causa más importante es la baja de la actividad. Menos personas trasladándose diariamente con objetivo laboral", advirtió un importante referente del sector que presidió en el pasado una de las principales cámaras transportistas del AMBA.
En un sentido similar, Fusaro explicó: "A largo plazo, la Argentina está cambiando su matriz. El crecimiento económico está más orientado al interior, antes que al AMBA, y a sectores que son menos intensivos en mano de obra. O sea, le pega de lleno al tipo de usuario del AMBA, por eso acá hay menos laburo".
El atraso del salario respecto al boleto
Una segunda causa, agregó Fusaro, es obviamente "el mayor peso de la tarifa (de transporte) contra el salario". Por un lado, lo que ocurrió es una actualización de la mayoría de los boletos por sobre la inflación. Esto se debe a que en marzo de 2025 comenzó el proceso por el cual la Ciudad de Buenos Aires (que administra 30 líneas de colectivo) y la provincia de Buenos Aires (que administra más de 220 líneas) actualizan mensualmente la tarifa según el último índice de inflación de Indec más 2 puntos.
Esto se ve reflejado en que la cantidad de pasajeros de las líneas dependientes de PBA cayó un 15% interanual en marzo y un 25% en abril, más que las dependientes de Nación (en las que cayeron un 7% en marzo y 15% en abril). Aunque ocurrió al revés en CABA, probablemente por el mayor poder adquisitivo del distrito.
Sin embargo, la baja pronunciada en las líneas nacionales del AMBA se da luego de una fuerte actualización del boleto en estos colectivos (que cruzan la General Paz o el Riachuelo y dependen de la Secretaría de Transporte de Nación), por un 41% entre mediados de febrero y mediados de marzo.
Según un informe de IIEP de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, el gasto en transporte aumentó un 76% entre abril de 2025 y abril de 2026, más del doble que la inflación del período.
Por otro lado, y en paralelo, el salario real no paró de caer entre septiembre y febrero pasados, según los últimos datos del Indec disponibles. Esto hizo que la tarifa de transporte pese cada vez más en el gasto total. El mismo informe del IIEP de la UBA determinó que, en abril actual, el gasto en transporte consume un 50% de la canasta total de servicios públicos, contra solo un 43% que consumía en abril de 2025.
Las formas de transporte alternativas
Una tercera causa, admitió Fusaro, es "el deterioro del servicio por una peor frecuencia, que hace que los usuarios se muevan de otra forma", por ejemplo con choferes de aplicación, bicicleta o motos.
En este sentido se ve el impacto de la crisis por la baja de las frecuencias resuelta por las propias cámaras en la primera semana de abril, a raíz de, según argumentaron, el atraso en el giro de los subsidios y el aumento de costos por la suba del gasoil, en el contexto de la guerra en Medio Oriente. La promesa de "reorganización del sistema" hecha por la Secretaría de Transporte a las cámaras anticipa que esta tendencia puede continuar.
Más allá de estos factores locales, Fusaro también admite cuestiones que van más allá del sector transporte en sí. "Además, hay que decirlo, la baja de pasajeros es un fenómeno global en los grandes centros urbanos del mundo post pandemia", agregó el titular de AAETA en referencia al home office, un fenómeno que dejó semivacío al microcentro porteño en los últimos años.
